Un joven ingeniero en medio de la tragedia
Armando Estrada, 62 años.
Me estaba alistando para salir a realizar mis actividades cotidianas, pero por la magnitud del sismo inmediatamente supuse que iban a haber tragedias materiales y humanas, las cuales acontecieron en gran medida. Cuando pude, me dirigí a la casa de mi novia, que vivía cerca de Tlatelolco. Cuando llegué a ver en qué situación estaba, me comentó que se oyó un gran estruendo, después supimos que se había caído el edificio Chihuahua de la unidad Tlatelolco.
De ahí pues, de alguna manera, fuimos a nuestros trabajos. Yo trabajaba para el Gobierno, en la realización de obras de infraestructura… y, pues, nos mandaron: organizaron cuadrillas para realizar actividades de rescate de cuerpos en los edificios colapsados, particularmente cercanos al centro, por ahí de la avenida Chapultepec.
Afortunadamente en mi cuadrilla no encontramos ningún cuerpo, pero sí supimos que la magnitud había provocado una cantidad de decesos muy considerable. Se cayó un edificio de Televisa, lo cual fue muy famoso, emblemático, así como muchos otros. También sufrió daños el Hotel Regis, muy cerca del Palacio de Bellas Artes, que tenía un reloj monumental adosado a su fachada. Ese reloj se detuvo para siempre cuando ocurrió el sismo, que fue a las 7:19 hrs.
La otra gran experiencia ocurrió en la tarde de ese día, cuando salí de trabajar como a las cinco o seis de la tarde. Me dirigí a mi casa y vino la réplica, yo no lo sentí porque iba manejando en el coche, pero de repente en la calle en la que iba, que era la calzada México-Tacuba, empezó a salir gente despavorida de las estaciones. Yo no sabía que había sucedido la réplica, entonces de alguna manera pude solidarizar y darle un aventón a algunas personas hacia la dirección a la que iba, incluso llevé a una persona justo al edificio donde vivía, en la unidad Lindavista Vallejo.
También lo que más me llamó la atención como estudiante en esa época, de ingeniería civil, fue que muchos edificios o se colapsaban totalmente, o algunos nada más en su parte más alta, en sus últimos niveles. Posteriormente platicando las experiencias con maestros, nos comentaron que se presentó un efecto como de “chicote”, que ocurre cuando se acciona un látigo. La cola (chicote), truena, y ese es el efecto que causó que muchos edificios altos se derrumbaran únicamente en sus niveles más elevados.
Eso es lo que más recuerdo, y obviamente toda la sensación de tristeza y de solidaridad, sobre todo ver mucha gente muy solidaria en todos sentidos, lo que ha prevalecido hasta las tragedias naturales que sucedieron el terremoto de 1985.