Testimonio Francisca Redard
Entrevista y transcripción: Agustina Partos y Trinidad Vigneaux
Este relato es parte de una serie de entrevistas realizadas en el curso «Historias de los terremotos de Chile», dictado en la Universidad de Los Andes.
Bueno, voy a partir con las preguntas, ¿cuántos años tenías exactamente cuando ocurrió el terremoto?
12 años.
¿Cómo era tu vida? ¿Dónde estabas? ¿Dónde vivías? ¿Con quiénes vivías?
Yo vivía en Gultro cerca de Rancagua. Yo estaba en el colegio y el lunes después del terremoto yo entraba al colegio.
En esos primeros días de marzo, aún era verano y como te decía, faltaba poco para que empezaran las clases.
¿Recuerdas cómo eran tus días en esas vacaciones?
Sí, ese día nos habíamos bañado en la piscina y era como el día antes del colegio, entonces yo estaba ordenando mi pieza antes de que empezara el terremoto.
¿Qué hacías normalmente durante esas vacaciones? ¿Ibas a algún lugar? ¿Visitabas a familiares o pasabas más el tiempo en casa?
No, estaba mamá en la casa. Porque en esa época ya mi papá empezaba como la cosecha y empezaba la exportación de fruta.
¿Estabas con algún familiar?
Sí, estábamos con la hermana Mellisa, mi mamá, que había venido a vernos el día domingo.
¿Cómo era tu casa en ese tiempo? ¿Te acordás de los materiales? ¿De cómo era la distribución? ¿Si había casas cercas? ¿Si tenías vecinos? ¿Si había una clínica cerca?
No, no había nada cerca porque yo vivía en el campo y la casa era de cemento, bien construida, con fierro y todo.
¿Qué tipo de actividades estabas haciendo durante esa semana del terremoto en general? ¿Estabas adelantando materia para el colegio? ¿Saliendo con tus amigas?
No, ese día en especial estaba ordenando mi pieza, las cosas para el colegio, que el otro día entrábamos al colegio.
¿Habías sentido antes temblores fuertes o fue la primera vez que tuviste algo así?
No, siempre habíamos sentido temblores y mi casa tenía muchos ventanales grandes, entonces cada vez que temblaba mi papá siempre nos hacía salir afuera a algún lugar que era seguro, donde no hubiera cables ni árboles que se cayeran ni nada. Pero en general temblores pero nunca terremotos. Nunca terremotos, es la primera vez que sentí un terremoto.
¿Qué pensabas cuando los adultos hablaban de los terremotos o de los peligros de los temblores en Chile? ¿Tú cómo lo veías?
Nada, siempre contaban que era como terrible porque antiguamente las casas eran de adobe y se caían y mi papá siempre decía que había que salir rápido de la casa a un lugar seguro cada vez que temblaba porque podía ser un terremoto y se podía caer la casa.
Ahora vamos a ver preguntas sobre cómo fue para ti durante el terremoto. Primero ese domingo por la tarde, que fue alrededor antes de las 7.47 o 7.45, cuando todavía había luz, ¿qué estabas haciendo justo antes de que empezara a temblar?
Justo me había duchado, me puse a ordenar mi pieza porque ya era como que nos teníamos que acostar temprano porque el otro día teníamos colegio y estaba ordenando mi pieza y en eso mi mamá me dice está temblando, salgan. Y yo no, mamá me alata, si debe ser un temblor chiquitito y estoy ordenando mi pieza y recién venía de la piscina, entonces estaba cansada. Me dice no, no, no, tienes que salir ahora porque esto es terremoto, hay que salir corriendo, corriendo, corriendo. Y nos fuimos al lado de la piscina y en eso ya empezó el terremoto.
¿Tu familia qué estaba haciendo en ese momento? ¿Sabes qué estaba haciendo tu mamá? Tu mamá estaba dentro de la casa, ¿tu papá dijiste que estaba trabajando?
Mi papá estaba trabajando y mi mamá estaba en la terraza con su hermana y su cuñado que estaban conversando y me fue a buscar adentro para que saliéramos al lado de la piscina.
¿Y esto de tu papá estaba trabajando, cómo trabajaba él? ¿Estaba trabajando en el campo? ¿En qué parte? ¿Dónde?
Atrás de mi casa hay un frigorífico y él estaba viendo el despacho de la fruta hacia el puerto porque exportaba fruta y él se había metido en la grúa a mover los bins y en eso mi hermana se dio cuenta entonces se puso a gritar que tenía que salir del frigorífico porque el temblor era muy fuerte y pensaban que se podían caer los bins y mi papá no entendía nada porque no escuchaba nada así que trataba de correr y el piso se movía de un lado para otro y ella no podía mantener el equilibrio. Entonces como que se caía, trataba de correr y no podía correr.
¿Y tú qué fue lo primero que sentiste, escuchaste un movimiento que avisó o cómo lo sentiste?
Empezó muy suave y de repente empezó el remezón fuerte y no paraba. Yo no sé cuántos segundos duró pero yo sentí que fue una eternidad y la piscina, empezó a salir el agua. Se salió como 20 o 40 centímetros de agua, nos quedamos todos mojados porque además no podías estar parado. Mi mamá se cayó al suelo, todos nos quedamos como en el suelo así como esperando que esta cuestión pasara y se movía muy fuerte.
¿Y qué fue lo que primero te llamó la atención? ¿El Temblor tal vez no te dio tanto miedo? ¿Fue cuando tu mamá te fue a avisar que había que salir?
No, me empezó a dar susto cuando ya empezó fuerte, fuerte, fuerte y tú veías que el agua se salía, que justo desde la piscina se veían los frigoríficos y las tejas se movían, los autos estaban estacionados en una rampa y esta empezó a bajar el auto, entonces ya claro, empezás a ver todas estas cosas y te empieza a dar susto.
Muchos testimonios mencionan que se cortó la luz y que se sintió un ruido muy fuerte y que ya empezó a asustar un poco más. ¿A ti te ocurrió algo parecido?
No, no, porque estaba de día cuando fue el terremoto, no estaba oscuro, era el atardecer, entonces como que no.
¿Y tus familiares cómo reaccionaron cuando empezó el movimiento? ¿Nos contaste que tu mamá te fue a buscar, que tu hermana fue a buscar a tu papá, tu hermano, tu tía?
Nada, ellos estuvieron muy tranquilos, la que estaba más nerviosa era mi mamá que sonaba como, la tierra, entonces decía, se va a abrir la tierra, se va a abrir la tierra y eso era como el susto y tu mirabas y así como, qué susto, se va a abrir la tierra.
¿Te acuerdas de cuánto tiempo sentiste que duró el temblor?
No, no, sé que fue como mucho rato pero no, no me acuerdo.
Y ya, tú me dijiste que al final lo primero que hicieron fue salir de la casa cuando sintieron que ya estaba más fuerte. ¿Quién tomó las decisiones en ese momento? ¿O fue como cada uno supo sobrevivir un poco?
No, mi mamá nos agarró, nos pescó y nos sacó de la casa y nos llevó al lado de la piscina.
¿Y qué sensaciones tuviste mientras ocurría el terremoto? ¿Miedo, curiosidad?
Miedo, todo el rato, que se abriera la tierra, era como terrible, así.
¿Ah, tú veías eso?
No, tú decías, se va a abrir la tierra, porque claro, mi mamá decía, se va a abrir la tierra, como cuando mi papá me contaba del terremoto de Valdivia, se va a abrir la tierra, porque esto es un terremoto y tú mirabas y decías, guau, se va a abrir la tierra. Pero después yo pensaba, decía, jamás se va a abrir la tierra, porque donde yo vivía, abajo había muchas piedras porque era como, el cauce del río pasaba en algún minuto por ahí. Entonces yo decía, ni una posibilidad de que se abra la tierra, está lleno de piedras acá abajo. Pero mi mamá gritaba que se iba a abrir la tierra como en Valdivia.
Y cerca de donde vivías, quizás no justo en tu casa, pero pasó eso, que nosotros vimos muchos otros terremotos.
Sí, en Machalí se abrió la tierra, al otro día fuimos a ver cómo había quedado todo y las casas que eran de adobe se cayeron, en Olivar también, pero en Machalí, como la tierra es gredosa, había grietas.
¿Y salía algo o qué se veía? ¿Había algún olor malo?
Sí, había un olor malo, pero no sé si por las grietas o no, pero me imagino que sí, pero igual las casas se cayeron todas. Eran muchas casas en el suelo.
¿Y sabes de qué material eran?
Eran de adobe.
Bueno, vamos a seguir con preguntas de después del terremoto, como inmediatamente después. Partiendo como, cuando el movimiento terminó, ¿qué fue lo primero que hizo tu familia, lo que tú hiciste?
Cuando se acabó el terremoto, la hermana y mi mamá con su marido se fueron a su casa, a Santiago, y a nosotros nos dejaron durmiendo en el auto porque ya se oscureció. Y para no estar dentro de la casa, por si venía una réplica más fuerte, y dormimos toda la noche en el auto y tembló toda la noche. Osea, la verdad que las réplicas fueron muchísimas. Yo me acuerdo que estábamos tratando de dormir y de repente se movía el auto y era fuerte, pero no pasó nada más que eso.
¿Cómo era el ambiente en la calle o con los vecinos?
Lo que pasa es que como llovía en el campo estábamos solos, pero cuando al otro día fuimos a mirar, era muy duro porque había mucha gente, que las casas se les destruyeron completas.
¿Tú recuerdas haber ido a visitar a alguien que conocías, tal vez algún trabajador, alguien que trabajaba con tu papá? Y ver cómo estaba su casa, o ver a alguien conocido que haya experimentado que se le cayera la casa.
No, solo fuimos a dar una vuelta a Machalí y a Olivar, y en Olivar no pasó tanto. Se cayeron algunas paredes, pero en Machalí sí se cayeron muchas cosas. Pero en Machalí yo no conocía a nadie.
¿Recuerdas si hubo daños en tu casa, tal vez una muralla? ¿que le haya pasado algo?
No Nada.
¿Y se sintió muy fuerte? Aunque los daños tal vez ocurrieron en otra zona, o tu casa no era donde hubieron grandes daños. ¿Pero cómo te enteraste que había sido tan grande el terremoto?
Ah, porque en el campo siempre hay una radio a pila, entonces al tiro poníamos la radio a pila para saber qué había pasado. De los destrozos de mi casa, se quebraron vasos, se abrió el refrigerador, y se cayeron todas las jarras de jugo, todos los jarros de adentro, que en mi casa siempre había mucho jugo. Se cayeron vasos, se cayeron cosas, pero nada así como de paredes.
¿La luz los días siguientes se cortó? ¿Usaban la radio?
La radio a pila, no recuerdo. Esa noche no hubo luz, pero el otro día sí,
si llegó la luz, no tuvo problema.
¿Y con el agua no tuvieron problemas?
Que recuerdo, no. Que recuerde, no. Pero no sé, la verdad que no me acuerdo, pero tal vez no.
¿Y el trabajo de tu papá, se vio afectado por esto?
No, no, tampoco se vio afectado, solo en el sentido que al parecer no pudieron llevar la fruta ese día al puerto, pero después al otro día sí, no sé.
¿Y qué fue lo que más te impresionó o te asustaste cuando fuiste a Machalí, o de las historias que escuchaste después de las casas?
Es que era muy heavy, veía todas las casas en el suelo, veía algunas con algunas paredes en el suelo, pero otras totalmente en el suelo, techo, todo, las paredes, todo en el suelo, todo, todo, todo, todo.
¿Y esa gente dónde estaba, la que en las casas estaban destruidas?
No sabíamos, porque nosotros pasamos por ahí, nos bajamos como a mirar, a ver si necesitaban ayuda o algo, pero ya no estaban, ya estaban en albergues o ya estaban en la municipalidad los de haber ayudado, nunca supimos.
¿Te acuerdas si hubo réplicas ese mismo día o la semana siguiente?
Sí, hubo muchas réplicas y durante toda la semana sigue temblando.
¿Y cómo te sentías cuando temblaba de nuevo?
Nada, nos daba susto, pero ya sabíamos, teníamos que salir al tiro, apenas temblaba empezábamos a salir hacia afuera.
¿Y tuvo algún otro efecto en tu vida? ¿Las réplicas te daban mucho miedo?
Sí, yo de ahí me daba mucho susto dormir en mi pieza sola. Entonces, claro, cuando me quedaba dormida no había problema, pero me despertaba todos los días a las 2 o 3 de la mañana y ahí ya me daba susto y me iba a la pieza de mi hermano, que tenía dos camas y me acostaba en la cama del lado para no estar sola. Y si no, dormía con mi papá.
¿Y cuánto tiempo duró eso?
Un año. Mucho tiempo.
Bueno, de la rutina y tu vida cotidiana después del terremoto. ¿Cómo siguieron los días después? Bueno, pudiste dormir?, nos contaste recién que, dormiste mucho rato con tu hermano. ¿Pero te podías quedar dormida en tu pieza?
Sí, me podía quedar dormida, pero a la mitad de la noche me despertaba y me daba susto y me iba a dormir con el.
Y aparte de eso, ¿tu rutina cambió? ¿Tus papás, tus hermanos, alguna rutina que ellos hayan visto cambiada?
No, nada cambió.
Cuando volviste a las clases en el colegio, ¿se habló de lo que pasó? ¿Te demoraste un poco en entrar a clase?
Sí, tuvieron que atrasar las clases porque no se cayó mi colegio, pero sí nos hablaron y todo, y que cada vez que había un temblor había que meterse bajo la mesa, del cual yo nunca hice caso. La verdad que cada vez que temblaba yo pescaba mis cosas y salía arrancando. Pero justo tocaba que yo estaba sentada al lado de la puerta. Entonces, temblaba y yo abría la puerta y salía para afuera. Y no me fueran a cambiar de puesto. Pero el resto todos se metían debajo del asiento, o sea, debajo de la mesa para esperar a que pasara el temblor.
¿Y en tu casa era igual? O sea, ¿empezaba a temblar y te ibas para afuera? ¿No te quedabas, por ejemplo, en el marco de la puerta?
No, nosotros salíamos al tiro.
¿Y faltaron algunos compañeros a tu clase, al colegio?
No, no que recuerde. No que recuerde.
¿Que a alguien se le haya caído la casa?
No.
¿Y después de dormir todo el día en el auto, o sea, toda la noche en el auto, volviste el lunes al colegio?
Sí, tal vez no entramos el lunes. Tal vez entramos el martes o el miércoles, etc. Son un par de días, pero sí entramos al colegio normalmente.
¿Y entre vecinos o familiares se ayudaban? ¿Recuerdas gestos de apoyo o de solidaridad?
Sí, sí, se ayudaban. Ayudaban a sacar escombros, se prestaban los tractores para sacar escombros, para ayudar a la gente.
¿Alguno de estos, gente que te ayudaba, te llamó mucho más la atención que el resto?
No.
¿Daban comida o solo ayudaban a reconstruir?
Más que reconstruir, a sacar escombros y a limpiar, hacer la limpieza, que eso es lo que más como que demora. Y no recuerdo nada más. Me acuerdo que te conté que había una campaña de Chile ayuda Chile, que se hizo por la televisión y que todos ayudaban con frazadas, con cosas para la gente que estaba damnificada.
¿Y eso era Chile ayuda Chile era el gobierno?
No, era Don Francisco que lo hacía, que hacía como la teletón, pero esto era Chile ayuda Chile.
¿Y sentiste que entonces las cosas empezaron a volver a la normalidad muy rápido?
Sí. Sí. Osea, no sé si a la normalidad tan rápido, pero sí nosotros vivíamos la normalidad de la vida, no era nada distinto.
Ahora vamos a hacer preguntas de reflexión con el tiempo. Mirando para atrás, ¿qué significa para ti haber vivido el terremoto del 85 siendo una niña?
La verdad que me enseñó porque para el terremoto del 2010, lo tomé con mucho más calma porque ya era mamá, tenía dos hijos y vivía en un departamento en el piso 14, entonces no había para dónde salir ni arrancar. Claro, me quedé en el del de la puerta y justo había un clóset, casi que abrí las puertas del clóset porque yo pensaba que esta muchachita se iba a caer y iba a meter a los niños en otro clóset para que se salvara más o menos entre medio de las puertas. Y claro, tienes más tranquilidad y sabes cómo reaccionar y ya claramente pasó el temblor del 2010 y salí de mi casa pequeño y me fui a una casa con un piso para poder estar afuera.
¿Crees que esta experiencia te dejó, bueno, nos contaste que igual te dejó un aprendizaje que cambió tu forma de reaccionar, pero de alguna forma más específica? ¿Sabes que tú dices ahora si tiembla yo hago esto y sabes que fue gracias al temblor del 85?
Sí claro, porque te empiezan a enseñar cuál es la forma de reaccionar frente a un temblor. Si estás en una playa, sabes que tienes que arrancar porque si el terremoto no puedes estar parado, viene el tsunami, son cosas que tú vas aprendiendo con el tiempo.
Y con respecto a otras crisis o algún momento nervioso que tienes, ¿te dejó algún aprendizaje de cómo calmar tus emociones o de cómo lidiar con ciertas cosas?
Sí, yo encuentro que sí. Uno está más tranquilo porque ya sabes que es un terremoto, que tienes que mantener la calma, que tienes que ir a un lugar seguro, que no tienes que correr y salir afuera porque se puede caer algo, si es que tienes que hacerlo en forma tranquila y segura.
Hoy, más de 40 años después del terremoto del 85, ¿cómo crees que ha cambiado la forma en la que los chilenos enfrentamos los terremotos? Como tú decías antes, que te enseñaban a meterte bajo la mesa, quizás eso ahora ha cambiado.
Sí, ahora ha cambiado. Pero yo creo que las generaciones mayores aprenden. Yo no sé si los más jóvenes a veces saben. Porque si estás cerca de la playa y hay un temblor y tú no puedes estar de pie, uno ya sabe que tiene que correr hacia los cerros, pero la gente más joven no lo sabe. Entonces no sé si todo el mundo aprende. En mi caso, yo aprendí.
¿Viste algún cambio tal vez en cómo los medios comunicaban los temblores en su minuto o ahora?
Claro, ahora hay mucha más cobertura de prensa con respecto a un temblor. Tú sabes si tembló en Iquique, en Antofagasta, en el sur, en Concepción. Uno ya sabe y en el celular tú tienes toda la información de cuánto tembló, cuánto fue el temblor. Si estás cerca de la playa, aparece una emergencia, que tienes que salir de ahí porque viene el tsunami. Te da una alerta. En la época de nosotros no existía eso. Nadie te alertaba de nada, no había mucha forma de…
Contaste que te informaste en la radio. ¿Qué se decía de los temblores? ¿Qué era lo que se comunicaba en ese minuto?
Se comunicaba de cuánto había sido la magnitud, dónde había sido el epicentro. Te contaban historias que, por ejemplo, estamos aquí en Plaza de Armas. Después del temblor hay mucha gente afuera. Te contaban todo lo que estaba pasando en distintas partes de lo que se sintió el terremoto, digamos.
Y entonces, comparándolo con el ahora, ¿tú crees que la diferencia es que ahora te dicen qué hacer y antes te lo mostraban?
No, lo que pasa es que ahora, con el celular, tú tienes toda la información online. Y sabes cuál es el terremoto. No tenís que tener la radiopila para escuchar lo que está pasando, sino que en el celular te metís a Emol, te metís a alguna página y te aparece todo cuánto fue, dónde fue el epicentro, dónde está el tsunami. En esa época no había esa información. Solo tenías una radio y tenías que esperar a que el señor de la radio dijera qué había que hacer.
¿Y tú crees que eso es más bueno o más malo? Porque yo pensé en preguntarte si creías si los terremotos, o sea, vivir los terremotos antes era más difícil que ahora, o al revés?
Si obvio que ahora hay como más medidas de seguridad, en especial en la construcción de edificios y de casas. Hay más información, hay mucho más información, hay mucho más acceso a información. Si tú estás al lado de la playa, en el celular suena un pito, porque a mí ya me ha pasado, suena un pito de emergencia y te dice que tú no puedes estar en ese lugar que tienes que subir a los cerros. En cambio, cuando yo era más chica, solo tenías que esperar a que la radio te dijera dónde podía haber tsunami. Y si es que había tsunami, porque tampoco, yo creo que había tanta información, ni existía tanta prensa de saber qué es lo que estaba pasando.
Bueno, ¿algún mensaje que te gustaría dejar a las generaciones más jóvenes sobre lo que aprendiste?
Ay, no sé, creo que hay que saber si hay un terremoto, un temblor, cuál es el lugar más seguro de tu casa, dónde tienes que estar y qué es lo que tú tienes que hacer en un momento de un terremoto. Y eso, yo creo que hay que estar informado de ver cuáles son las medidas de seguridad. De acuerdo a tu casa, de acuerdo a dónde tú vives, de acuerdo a…
Vamos con las preguntas de cierre. Primero, ¿hay alguna imagen, sonido o sensación del terremoto del 85 que nunca hayas podido olvidar? Algo que te dejó muy marcado.
El ruido de la tierra.
Sí, ¿no lo has vuelto a escuchar o a sentir?
Sí, sí. A veces los temblores vienen como con ruidos de tierra antes del movimiento. Entonces como que uno siente y dice, ¡ay, va a temblar!
¿Y fue así en el 85? ¿Sentiste un ruido de tierra?
Sí, fue como ruido de tierra antes de temblar.
Como chilena, ¿qué crees que tienes de ventaja o de desventaja ante los terremotos?
¿Les puedo contar una historia? Yo fui a Francisco de Asís, estaba en ese pueblo y hace poco tiempo, hace una semana atrás, hubo un terremoto. Y yo fui a ese lugar y hubo una réplica. Y la réplica, íbamos en un tour de 20, 30 personas, del cual habían brasileros, argentinos, diferentes nacionalidades, uruguayos, y nosotros éramos los chilenos. Y la que guiaba este tour era una española, que no tenía idea de terremotos. Y entonces empezó… Asís es una ciudad amurallada completa. Y arriba está la iglesia. Y empezó a temblar. Por supuesto, ella se descontroló totalmente, porque nunca en su vida había tenido un terremoto. Los brasileros lloraban y rezaban en su idioma, sentaban en el suelo, gritaban, todo el mundo, pero ya un descontrol total. Y nosotros así como, oye, esto es un temblor. Temblorcito, ni siquiera era un terremoto. Pero para ellos era un terremoto porque de verdad se cayó la cúpula de la iglesia y se empezaron a caer paredes. Y estábamos en un lugar donde era un estacionamiento. Pero que no se ocupa como estacionamiento, sino que es como una planicia para entrar a la iglesia. Y es tanta la gente que la va a visitar, que había mucha gente.Entonces, todos se descontrolaron y nosotros muy controlados dijimos, ok, apenas termine el temblor, vamos a tomarnos de las manos y vamos a bajar todos tranquilos al bus y nos vamos a ir de acá. Si viene otra réplica, no queremos estar acá. Obviamente en una ciudad amurallada, que se te pueden caer las paredes encima. Y empezamos a contarnos para saber cuánto estábamos, si estábamos todo el grupo. Y la española, que era la guía del tour, no se podía controlar. Lloraba, lloraba, lloraba, lloraba, lloraba, lloraba, lloraba, lloraba. Las agarramos y dijimos, ya, tranquilízate, si ya pasó el temblor no va a pasar de nuevo. Vamos a bajar, tenemos que bajar rápido para que la muralla no se nos caiga en tratar de bajar por el medio. Y tratar de bajar lo más rápido posible hasta llegar al bus, agarrar el bus y irnos. Logramos recolectarlos a todos, bajamos y sacamos a todos de ese lugar. Pero sí, hubo gentería, justo había una misa dentro de la iglesia, y uno de los párrocos salió herido, un nocturista, no, fue como heavy, pero para nosotros era como un temblor chiquitito. Claro, además acá la arquitectura es como mucho más fuerte y resistente a los terremotos allá. No hay alguien que no ha vivido un temblor, es como que para ellos era una cuestión terrible. Y decían, claro, que ustedes están acostumbrados, ¿qué se hace en este minuto? Nada, tranquilos, mantengan la calma, no va a pasar nada, estamos en un lugar seguro, estábamos justo en un lugar muy seguro, porque ya se sentían los temblores que eran despacito. Y en algún minuto, mis papás dijeron ya, ¿sabes qué más? No vamos a visitar más esta cuestión, te quedas acá hasta que nos vayamos, porque está muy peligroso, porque ha temblado muchas veces. Habían varias réplicas chiquititas, y después hubo esta réplica que fue muy fuerte, pero nosotros justo, coincidencia, estábamos en ese lugar seguro.
Bueno, hablando de estas costumbres, ¿tienes alguna costumbre que tú veas a día de hoy y digas, por ejemplo, duermo con un par de zapatos cerca de la cama? ¿O algo que tú hagas por los terremotos o los temblores?
Sí, tengo en mi velador la radio a pila, y tengo en mi velador una linterna, y si el tema de los zapatos uno cree que no sirve, y sirve, porque para el terremoto del 2010 se quebraron vidrios, copas y cosas, y justo había unos marcos de fotos en mi pieza y se quebraron, y para el 2010 yo me puse mis pantuflas y empecé a caminar, y claro, al otro día me di cuenta que había vidrios en el suelo, y uno no se imagina nunca que si salís de tu pieza vas a encontrar con vidrios, pero claro, se cayeron las fotos o las cosas que tú tienes y ya los vidrios, así que sí.
¿Alguna otra costumbre?
No. Ah, lo de las puertas, que trato de que mis hijos no duerman con las puertas cerradas, porque si hay un temblor las puertas se pueden quedar atrapadas y el problema es no poder abrirlas. Y ha pasado muchas veces, y para el terremoto del 2010 en el departamento, por ejemplo, fue tan fuerte que nosotros abríamos las puertas y las puertas se cerraban, entonces mi marido me decía “tú me las estás cerrando mientras yo paso”, y yo le decía “no, si no me puedo mover”. Yo estaba con los dos niños, no había ni una posibilidad de cerrar las puertas. Pero las puertas tienen que estar abiertas, porque se llega a caer el lugar y no puedes salir.
Bueno, ya cerrando con la última pregunta, si hay algo que quisieras agregar o recordar para que entendamos cómo se vivió ese día o cómo tú lo viviste y lo sentiste y cómo lo llevas.
Yo creo que después del terremoto del 85, el 2010, si bien fue más fuerte, yo no lo sentí tan fuerte. osea, fue igual de fuerte, pero, pero estuve más tranquila, porque ya había vivido un terremoto en el 85. Entonces, como que ya eso te prepara pal terremoto siguiente.