Testimonio de Mariasela Bernal Jóuregui

Entrevista y transcripción: Diego González

Este relato es parte de una serie de entrevistas realizadas en el curso «Historias de los terremotos de Chile», dictado en la Universidad de Los Andes.

E: ¿Dónde estaba y con quienes se encontraba cuando ocurrió el terremoto de 1985?

Estaba en el departamento donde vivía con mis papás. Yo todavía estaba en cuarto medio, así que todavía vivía en la casa familiar y estaba en mi dormitorio y en el departamento había mucha gente porque mis papás habían invitado a unos amigos a tomar 11 porque después iban a salir a ver una obra de teatro, así que había mucha gente en el departamento.

E: ¿Qué fue lo primero que pensó o sintió cuando comenzó a moverse todo?

Bueno, yo estaba en mi pieza, al comienzo me quedé quieta, así como expectante a ver qué es lo que pasaba, porque la verdad es que pensé que era un temblor. Y cuando vi que esto comenzaba a hacerse cada vez más fuerte, me di cuenta que en realidad no era un temblor Así que ahí me incorporé porque estaba acostada y me paré de la cama.

E: ¿Y cómo reaccionaban las personas que estaban cerca de ustedes en ese momento?

Bueno, se comenzaron a escuchar gritos, porque como había tanta gente en la casa, empezaron a gritar, asustarse, y bueno, todos los amigos de mis papás tenían hijos en la misma edad que tenía yo alrededor de 16, 17 años que estaban en sus casas. Por lo tanto, sobre todo las mujeres que empezaron a tratar de arrancar porque querían irse a sus casas a ver a sus hijos. La verdad es que fue como harto caos el que hubo adentro, por el hecho de que había tanta gente dentro de la casa.

E: Claro, ¿y qué hizo inmediatamente después de que terminó el sismo?

Escucha, traté de salir de la pieza, pero se me quedó atascada la puerta de la pieza, así que al final pasé el terremoto, encerrada sola dentro de mi pieza y una vez que terminó, traté de mover la puerta para poder salir hasta que finalmente logró llegar un tío mío que estaba en la pieza con mi hermano y él sacó la puerta para que yo pudiera salir.

E: ¿Y se acuerda si su casa sufrió daño o su barrio, su colegio o los lugares que frecuentaba normalmente?

No, el departamento donde nosotros vivíamos, era un departamento muy antiguo, muy sólido, así que estructuralmente no sufrió ningún daño. Lo que sí es que recuerdo que se rompieron prácticamente todos los vidrios De hecho, yo me acuerdo que después mi papá tuvo que comprar como unos cholguanes, mandamos a cortar unas cosas así del tamaño de las ventanas para ponerlas. porque se demoraron mucho en poder ponerlo los vidrios, entonces el departamento quedó como abierto y vivíamos frente al mar, entonces entraba mucho frío en la noche.

E: ¿Y recuerda cómo fue la ayuda, el apoyo que recibió de parte del Estado, los vecinos, entre otros en los días posteriores?

No, del Estado no recuerdo haber recibido ayuda, así como específica. Sí, el recuerdo que tengo es que estuvimos mucho tiempo sin agua. Yo creo que fue más de un mes que estuvimos sin agua Y claro, tiene que haber habido ahí un tema de la municipalidad o algo que yo no me acuerdo bien en detalle, pero sí, me acuerdo que teníamos que bajar al centro, nosotros vivíamos en un cerro ahí en recreo en Viña y había que bajar al centro de Viña con bidones a buscar agua, para yo poder llevarla a la casa porque no hubo agua durante mucho tiempo.

E: ¿Y hubo algo que le haya impactado que nunca haya podido olvidar después de esa experiencia?

Sí, o sea, me acuerdo de que bueno, después partí con mi papá a buscar a mis abuelos que vivían en Valparaíso. Y cuando llegué a la casa de mis abuelos, a ellos se les había caído un muro completo y se veían las piezas y se veían las camas, era como la casa de la Barbie, así que es abierta que uno puede ver todas las piezas de la casa de la Barbie. igual así la casa de mi abuela era impresionante. Yo no sé cómo la casa no se vino abajo porque se vino un muro entero así hacia abajo, que era una casa de dos pisos Y me acuerdo que llegamos y mi abuelo estaba acostado, acostado y se veía desde abajo en la cama de él y nunca entendí cómo no pasó nada más grave, pero me impresionó mucho. Y lo otro que me impresionó mucho, que creo que tomé más conciencia con los años, creo que en ese tiempo como que no había mucha conciencia de lo que eran los tsunamis, porque me acuerdo que nosotros salimos inmediatamente de del departamento a buscar a los abuelos y nos fuimos por la costa, porque el camino que une Viña con Valparaíso va por todo el litoral, por toda la costa, y no recuerda que en ningún minuto hayamos tenido miedo de que se pudiera venir una ola, que viniera un tsunami ni nada. Y de hecho, después fuimos a buscar a mis otros abuelos y ellos vivían en un piso ocho y ellos habían bajado, no los pudimos encontrar y se habían ido a una plaza en el plan de Valparaíso, donde podía haber llegado una ola perfectamente, pero creo que nadie, no recuerdo que nadie haya tenido miedo de que pudiera venir una ola, o sea, creo que la conciencia de los tsunamis vino más tarde, vino creo que la educación con respecto a ese tema fue posterior a ese terremoto.

E: ¿Y la última pregunta, cree que Chile aprendió algo importante a partir de ese terremoto?

Yo creo que sí, yo creo que, bueno, en todos los terremotos, yo creo que se aprenden cosas y cosas que se mejoran para los terremotos que vienen. A ver, yo creo que en ese tiempo las comunicaciones no eran como ahora, así que por lo tanto todo el mundo quedaba completamente desconectado, nadie esperaba quedar conectado porque no las comunicaciones no eran como son ahora, no existían los celulares ni nada por el estilo. Pero creo que bueno, el aprendizaje, por lo menos en ese tiempo de la forma en que era ponerse de acuerdo, establecer puntos de encuentro que creo que eso es súper importante porque claro, nosotros llegamos a buscar a mi abuelos al edificio, en el piso ocho y mis abuelos no estaban y recuerdo que estuvimos tres horas recorriendo Valparaíso, tratando de encontrarlos dónde estaban entonces quedamos de acuerdo que si volvía a pasar algo y ellos volvían a bajar, ellos se tenían que ir a un punto fijo dentro de la plaza que estaba cerca del edificio donde ellos vivían. Creo que se fue como el aprendizaje más grande que tuve y lo otro que me quedó grabado de por vida, que hasta que se lo transmito a mis hijos es alejarse de las ventanas, porque para mí fue impresionante ver cómo explotaban los vidrios de mi dormitorio, porque yo como quede encerrada en mi dormitorio vi explotar los vidrios y yo miraba por la ventana hacia afuera y veía cómo explotaban los vidrios del edificio. Justo en mi dormitorio daba como a la caja escala que eran ventanales grandes y los ventanales reventaban entonces siempre le digo a mis hijos que cuando hay un terremoto hay que alejarse de las ventanas, o sea, eso me quedo grabado para siempre.