Testimonio de Alejandra Esturillo

Entrevista y transcripción: Ignacio Llerena

Este relato es parte de una serie de entrevistas realizadas en el curso «Historias de los terremotos de Chile», dictado en la Universidad de Los Andes.

E: Alejandra, ¿dónde vivías en 1985 y con quiénes compartías tu casa?

A: Yo vivía en la quinta región, en la ciudad de San Antonio, y compartía mi casa con mis padres y mi abuela paterna.

E: ¿Cuántos años tenías en ese tiempo?

A: Ocho años.

E: ¿Cómo era tu rutina diaria en esos días?

A: Mi rutina era que, bueno, mientras estaba en la época de colegio, me temprano, me iban a dejar a buscar, qué sé yo, me acostaba temprano, un niño normal de esa edad, pero en ese momento el terremoto fue en verano, entonces la rutina de esos días era que nos levantamos temprano y nos poníamos a jugar porque venían todos mis primos de Santiago de vacaciones a la casa de mi abuela, entonces en esa oportunidad me acuerdo que mis padres no querían que yo fuera a la playa porque mi abuela nos invitó a mí y a todos mis primos a ir a la playa y me querían convencer, me dijeron incluso que me compraban helado o cosas así, y yo no, no odio los niños más entretenidos con sus primos, con la gente de esa edad, yo preferí ir a la playa.

E: ¿Recordabas si habías sentido algún temblor los días previos?

A: Sí, en esa oportunidad existieron varios temblores previamente y después réplicas, después del terremoto.

E: ¿Qué se comentaba en ese tiempo sobre los terremotos o los desastres naturales en Chile?

A: Mira, no me acuerdo tanto de esas conversaciones porque igual yo tenía ocho, pero sí recuerdo que mis padres no tenían mucha noción de terremotos, pero mi abuela sí, como que ella hablaba de que en algún momento, no sé en qué año, veintitanto parece que era, había habido un terremoto fuerte y como que hablaban de eso, pero como que yo no tenía la noción, no entendía tanto de qué se trataba.

E: Ya, ya eran como más los familiares los que tenían la noción. Y los más viejos, digamos, los abuelos. Ahora, durante el terremoto, ¿qué estabas haciendo exactamente cuando comenzó el terremoto?

A: Eso es muy entretenido, es una historia muy buena, porque yo tenía, como dije, ocho y estábamos en la playa y habíamos ido a la playa con mi abuela y con dos tíos, en el auto de uno de mis tíos que estaba de vacaciones, y entonces ellos nos llevaron a la playa y éramos como siete primos, todos chicos de la misma edad, entre seis y ocho años.

Entonces, estábamos en la playa de las rocas de Santo Domingo, y era como a las seis de la tarde, porque típico que nosotros íbamos después de almuerzo, íbamos tarde a la playa. Y entonces estábamos jugando en la arena, ya nos habíamos bañado, estábamos jugando ahí entre todos, y recuerdo mucho que mis tíos, andaba un primo como de 18, de uno de mis tíos de Santiago, y habían hecho un hoyo profundo y lo habían enterrado hasta la cabeza, antes. Y justo lo habían sacado un ratito antes, así como ya hicieron la broma y todo, y lo sacaron, y después de eso estábamos como jugando, qué sé yo, y empezó el terremoto.

Y cuando empezó el terremoto, bueno, la gente empezó a gritar, todo el mundo se asustaba, y uno de los primos que andaba con nosotros, con el tío que era el dueño del auto, mi tío Carlos, era bebé, andaba con su esposa y era bebé, era una guagua como de seis meses. Entonces como que se afirmaba, me acuerdo de eso, porque uno de mis tíos se afirmaba en el coche, como que la arena saltaba mucho desde el piso, se elevaba y se enterraba en los pies. Y la gente gritaba, algunos salieron arrancando, qué sé yo, fue una situación bien de harta tensión, y la sensación mía era extraña, porque en realidad yo no estaba con mis papás, yo andaba con mi abuela y con mis tíos.

Entonces, bueno, uno de mis tíos, que era mi tío Jorge, un tío que era soltero en ese momento, era muy joven, se preocupó de mí y de mi otra prima, que estábamos las dos y los papás, y nos tomó de la mano y ahí como que esperáramos un poco que pasara, y después de eso nos fuimos todos al auto y nos dimos cuenta que se recogió el mar, porque estábamos ahí en la playa, entonces se recogió el mar y era impactante ver como la ola se iba atrás, atrás, atrás, atrás, y como que el mar se empezó a secar y saltaban los peces, se saltaban los peces y se veía una playa enorme hacia adentro, era todo muy impactante, y la gente gritaba. Y lo otro que me llamaba la atención, que había gente que se metía hacia adentro, así como a curiosear, como a ver por qué se había recogido, y algunos se pusieron a recoger peces, otros a sacar, ¿cómo se llaman estas conchas? Machas, había unos bancos de machas y empezaron a sacar así, y dijimos, ¿qué? ¿se está recogiendo el mar y hay gente que no le importa?

Nos fuimos en el auto y resulta que nosotros teníamos uno, mi abuela tenía una hermana que tenía la casa ahí a la orilla de la playa, en la avenida, en la costanera, y ellos ya no estaban, porque esta fue una fecha en marzo, creo que fue en marzo, o febrero, no sé, pero era como a finales de las vacaciones, no me acuerdo bien la fecha, y entonces ya no estaban estos tíos de vacaciones y estaba la casa sola, y se habían reventado las cañerías y estaba como filtrándose el agua y todo lo demás. Y de ahí lo que hicieron fue entrar, sacar unas frazadas, sacar una alfombra y todo, y nos fuimos subiendo como ganando altura, porque igual Santo Domingo no es muy alto, pero en dirección hacia como el camino hacia el puente, porque de Llolleo a Santo Domingo hay un puente gigante que había que cruzar para devolvernos a nuestra casa, y cuando llegamos allá, en el camino nos enteramos que el puente se había roto, se había cortado, entonces no podíamos cruzar a nuestra casa. Porque hay un río muy grande que es el río Maipo y, entonces estábamos atrapados, y lo que decía la gente era que había que irse al sector de las parcelas, que era el sector más alto, para esperar que los militares hicieran un puente provisorio para poder cruzar.

En ese camino pasamos a la casa de otra tía que quedaba más arriba, que tampoco estaba en las vacaciones, pero la casa estaba sola, porque son de esas casas de veraneo, y de ahí sacaron una tetera,– más mantas, más cosas así, porque mis tíos y mi abuela captaron que nos íbamos a tener que quedar toda la noche, esperando a ver cómo cruzamos.

Entonces ahí empezamos a subir para un sector de las parcelas, y ahí mi abuela conoció a una gente, y nos dejó quedarnos en ese sector, y me acuerdo que fue muy entretenido, una tremenda aventura, porque hicieron una especie de habitación con puros fardos de pasto, y en el centro pusieron las alfombras, almohadas, cojines, colchones, todo lo que pudieron llevar, y nos armaron camitas a mí y a mis primos, e hicieron una fogata en el centro. Entonces era como el manso panorama, pero estábamos en una situación de catástrofe, y en la orilla de la carretera, esta era como cerca de la carretera, pero en un fundo, rodeado de árboles y eso, y entonces nosotros estábamos ahí, y nos prepararon cosas para comer, para que cenáramos algo y nos acostáramos a dormir, y al otro día nos levantamos, y como era un fundo, fueron a ordeñar las vacas la gente dueña de los fundos, y nos dio desayuno a los niños, entonces era todo como muy campestre, fue como una situación que daba miedo, pero por otro lado era como una tremenda aventura para los niños, se veía algo muy entretenido que nunca hubiésemos vivido si no hubiese pasado eso, y entonces había mucha gente en la carretera, que se había quedado pasando la noche en los autos, porque había temor de que se saliera el mar, que hubiese un tsunami, y porque toda esa gente tampoco se podía devolver a Santiago ni nada de eso, porque estaba cortado el puente.

Ahora, había una forma de darse la vuelta y de llegar a Santiago, pero era por Las Cabras, por el lado de Matanza, muy lejos, y la gente tampoco tenía combustible, porque como había tanta gente ahí veraneando, ya no quedaba para comprar y las bombas de bencina no funcionaban, porque estaba cortada la luz, todo eso. Así que fue una experiencia súper límite, yo pensando en qué pasaba con mis papás, yo era hija única en ese momento, que no les hubiese pasado nada, que había pasado con mi casa, me lo he tratado de imaginar, pero era una situación súper difícil.

Y al otro día, después del desayuno que te dije que nos dieron con leche de vaca, huevos revueltos, fue muy chistoso, empezamos a avanzar en el auto de mi tío y todos ahí, hacia el sector del puente, que estaba cortado, se habían caído unos autos al río, y había muerto gente y todo eso, había sido súper trágico, los militares habían hecho el puente este que hacen con sogas y con puros botecitos, que son unos puentes súper provisorios, donde puede pasar una pura persona y se pasa en fila, y te afirmas de las sogas de los lados para poder ir pasando. Entonces hicieron ese puente y por ahí nos hicieron cruzar, y mi papá estaba esperando al otro lado, así que ahí cruzamos todo, recuerdo que cuando íbamos pasando en una de esas, uno de mis tíos se le desamarró una de las sogas y las tuvo que agarrar una del lado y una del otro y amarrarla de nuevo, son puras aventuras, y después llegamos al otro lado y estaba mi papá esperando, y ahí me acuerdo que me abrazó mucho, estaba súper emocionado porque él no sabía si yo estaba bien o no, fue impactante.

Y de ahí nos fuimos todos a la casa, y ahí me encontré con mi casa en el suelo, se había caído la casa, fue horrible, el techo había colapsado la estructura y el techo se había ido abajo, porque era una casa antigua, gigantesca, de esas que tienen doble altura, el techo era súper grande, mis abuelos tenían panadería porque eran españoles, entonces había la panadería afuera a la entrada y hacia adentro estaba la casa, era muy grande, y estaba como la cortina esa de metal arrugada, era todo lleno de tierra, nuestros muebles se habían quedado ahí, el baño se había caído, todo mal, y entonces la casa estaba inhabitable, no se podía entrar, no podíamos vivir ahí.

Y de ahí lo que tocó fue buscar dónde vivir, y hubo como dos semanas que no había agua ni luz, entonces en ese periodo buscaron rápido y empezamos, era difícil encontrar casas en arriendo porque estaba todo el mundo, San Antonio fue zona de catástrofe, fue el epicentro en ese terremoto, y estaba todo San Antonio en el piso, San Antonio y yo, entonces costaba mucho encontrar casas, y ahí consiguieron una casa que era, obvio, pero ni la cuarta parte de lo enorme que era nuestra casa, y tuvimos que llegar a una casa muy chica, me acuerdo en un lugar muy lejos que no conocíamos, y ahí no había las suficientes habitaciones, entonces tuvimos que armar camas en el living, fue toda una historia.

E: ¿Recuerdas cuánto duró el movimiento? ¿Así como cuánto duró el temblor?

A: Exactamente no sabría minutos, pero yo sí tengo la noción de que fue largo, no fue así como un solo remesón, fue como un sonido muy extraño, fuerte, que obviamente venía del piso, y después fue largo, debe haber sido, no sé, calculo yo que deben haber sido como unos ocho minutos, una cosa así, creo.

E: Me contaste cómo se comportaba la gente que iba al mar y que se ponía a recoger cosas y todo eso, ¿Tú te acuerdas si había gente así como rezando o algo así?

A: Sí, mi abuela rezaba, mi abuela era muy católica, mi abuela rezaba mucho, y por Dios, y santo Dios, y la gente decía muchas cosas, Dios mío, como que exclamaban así a viva voz, y sí, mi tía, la de la guaguita que te mencioné, lloraba, lloraba, y lo que nunca me voy a olvidar era que lloraba y el bebé también lloraba, porque la mamá le transmitía cosas como el miedo, y decía, duérmete mi bebé, y le pegaba súper fuerte a la guagua, así como para hacerla dormir dentro de sus nervios, o sus sustos. Eso fue también muy anecdótico, después siempre nos reíamos de eso.

E: Ya. Ya, bueno, me contaste que en tu casa como que se destruyó todo, ¿todo?

A: Sí, se destruyó todo, de hecho, yo creo que pudieron rescatar las camas, esas cosas, las camas, el living-comedor, como los muebles, así como ese tipo de cosas, pero la casa quedó inutilizable, se cayeron las paredes, de hecho, nunca reconstruyeron ese lugar, nunca reconstruyeron ese lugar, nunca volvimos a esa casa.

E: Ya, sobre los cortes de luz, ya me dijiste que se cortó la luz, el agua, ¿y eso como por cuánto tiempo fue?

A: Mira, yo recuerdo que fueron, fue harto tiempo, como dos semanas, además recuerdo que había un sector al frente de esa casa donde nosotros vivíamos, mira, mi casa quedaba en la avenida principal, como mis abuelos tenían panadería, quedaba en la avenida principal, y al frente estaba la estación de trenes, ya, y detrás de la estación de trenes habían unas como casas antiguas y eso, y en esas casas antiguas había norias, pozos de agua, y ahí la gente hacía fila, incluyendo a nosotros, para ir a buscar agua, agua para cocinar, agua para beber, y todo lo más, porque pasaron semanas y semanas que no teníamos agua.

E: Ya, entonces, ya me contaste sobre cómo fue esa noche, ah, ¿supiste de alguien que haya resultado herido o que perdiera así la vida?

A: Sí, de hecho uno, uno de nuestros tíos, mi familia era bien grande, como te dije, en el verano llegaban todos allá porque era playa, uno de mis tíos estaba en el cine, y en el cine de Llolleo murieron varios niños que quedaron atrapados entre los escombros, también se derrumbó ahí, ahí hubieron muertos, y también en la otra avenida principal, en la avenida Providencia, tendríamos otros amigos en unas residenciales y en un hotel y también se cayeron, y también ahí murieron varias personas, hubieron muertos, sí.

E: Ay, qué difícil eso, igual. Ya, ¿y cómo reaccionaron las autoridades y los servicios de emergencia por allá en San Antonio?

A: Mira, yo recuerdo que pasaban como los militares en cierto horario dando vuelta, porque como las casas estaban destruidas para que no las saquearan, hacían como rondas, y lo otro es que también ellos contribuían a repartir agua, por ejemplo, repartir agua, esas cosas, y algunas construcciones que eran las que estaban más deterioradas, las clausuraban con algunas huinchas de estas de seguridad para que la gente no ingresara o pasara por la calle del frente, por ejemplo, porque habían algunas estructuras que estaban a punto de caerse, que estaban en la orilla de la vereda, o sea, había pasado por ahí, entonces, como que bloqueaban el lugar para que la gente circulara por el frente, y evitar esos lugares, ese tipo de cosas, me acuerdo. Para evitar accidentes.

E: Ya, y ahora es como más ya posterior, así como los días y las semanas siguientes que me contaste sobre el tema del agua y la luz que tenían que ir a los pozos y todo eso, ¿cómo cambió tu vida durante los días siguientes?

A: Uy, cambió un montón, principalmente cambió porque en esa casa que vivíamos nosotros, era la casa de mi abuela, y vivía mi papá, mi mamá y yo, y vivía mi tía con mi tío y mis primos, que eran como mis hermanos, yo me crié con ellos, y como la casa se derrumbó y no encontrábamos una casa suficientemente grande, tuvimos que buscar una casa para nosotros, mis tíos una casa para ellos, y mi abuela una casa para ellas. Entonces, finalmente se disgregó la familia, ya no estábamos juntos, y eso fue un impacto para mí, porque ahí me di cuenta que era hija única, y entonces mi vida se transformó en una vida muy solitaria, me afectó muchísimo, porque yo era muy partner con mi primo Caloncho, teníamos la misma edad a diferencia de un mes, entonces jugábamos, estudiábamos juntos, hacíamos las tareas, nuestra vida era muy entretenida hasta ese momento, y de ahí todo cambió.

E: Ya, y sobre eso, con lo último, lo del estudio, ¿qué pasó al final con los colegios y todo eso?

A: Recuerdo que mi colegio, yo estudié en un colegio de monjas, que se llama Santa Teresita de Llolleo, en un colegio hermoso, muy lindo, así de estilo colonial, tenía hasta una capilla, que se derrumbó para el terremoto, y estuvieron un buen tiempo haciendo arreglos en la escuela, había partes que estaban clausuradas, y como que teníamos dos jornadas, distinto a lo que había habitualmente, porque no estaba operativo toda la estructura del colegio, había una parte que estaba en reconstrucción, otra que estaba en reparación, y eso.

Entonces, como que nos demoramos un poco en volver a clase, y también volvimos a clase en un colegio distinto, totalmente distinto a lo que teníamos inicialmente. Como que estuvo por harto tiempo así como en reparaciones. Y como que, por ejemplo, no sé, había una parte que era de tres pisos, y ese terminó siendo de un piso.

Había una parte que había como subterráneo, y tuvieron que clausurar ese subterráneo, porque la estructura ya no estaba buena, entonces había otro lugar. Por un rato, como que había una sensación como un poco de incomodidad, de hacinamiento, distintos horarios, igual se notó harto.

E: ¿Y esa vuelta a clase, cuánto tiempo fue después?

A: Hoy no me acuerdo, pero tengo sí claridad que como costó volver, porque además no estaban los servicios básicos, porque no había agua, no había luz, eso.

Y había mucho temor por las réplicas, porque hubo mucho tiempo después de eso que habían réplicas y movimientos como fuertes. Y las estructuras no estaban buenas, no me acuerdo, pero debe haber sido un par de meses tal vez. Sí, no fue rápido.

E: Ya, entonces primero se esperó a que volviera todo el tema del agua. Y que las réplicas como que se hayan como bajado de tono ya.

A: Sí, porque acuérdate, nuestra zona era zona de catástrofe. Toda la… no solo la comuna, toda la… ese sector, esa región, fue zona de catástrofe, porque creo ahí fue el epicentro y además el porcentaje de viviendas no estaban los servicios básicos y el porcentaje de viviendas en el suelo fue muy alto.

E: Ya, entonces me dijiste que más o menos fue como sin luz y sin agua como dos semanas.

A: Algo así, lo que recuerdo.

E: ¿Y cuánto tiempo pasó realmente hasta que todo volvió a la normalidad?

A: Yo creo que se tardaron años en que volviera todo a la normalidad, porque tú caminabas por esa ciudad y veías siempre por muchos años construcciones derrumbadas. O sea, como lugares que no volvían a… o sea, no sé, por negocios, el mismo cine estuvo cerrado años, muchos años, hasta que después, con el tiempo, hicieron otra cosa ahí, pero nunca más hubo cine.

Por ejemplo, hasta ahí se perdieron cosas. Con respecto a lo como del día a día, la rutina, yo diría unos meses. No sé, serán unos tres meses. No me acuerdo bien cuánto nos tardamos en volver a clases, pero no fue inmediato. Se demoraron un buen resto.

E: Ya. ¿Se habló mucho del terremoto en los medios, así como que tú recuerdas?

A: Sí, se habló mucho, mucho, mucho. Y se mostraban muchas imágenes, era impactante.

Yo recuerdo unas que se repetían mucho, que yo las vi en directo, que era la avenida principal de San Antonio, que había un hotel en la esquina que se llamaba Hotel Jockey Club, que tenía como cuatro pisos, o seis, por ahí. Y ese hotel se vino abajo, completamente. Y la avenida Centenario, que es la avenida principal de San Antonio, tenía unas grietas en el piso, era impactante, así como no sé, como en la película.

¿Te fijas? O sea, como esas grietas, así como como que se veía hacia abajo. Y se vino atrás y todo destruido, o sea, tú entrabas ahí y era como que hubiesen dinamitado, como que hubiese habido un bombardeo aéreo. O sea, todo el piso, mucho escombro, mucha ruina, se veía horrible, horrible, era muy triste eso. La ciudad de San Antonio la tuvieron que reconstruir completa. Sobre todo, en la parte céntrica.

E: Ya, ya, ¿cuál fue como, como la imagen, así como que más se te quedó como grabada en la mente? De ese terremoto.

A: Mira, esa es una, la que te comentaba recién, la de la avenida Centenario, que estaba todo caído, la avenida Providencia también, en Llolleo, y la otra imagen impactante eran las grúas que había en el puerto, porque el puerto San Antonio se derrumbó todo, o sea, como las grúas se cayeron, se hundió parte del molo, que es como la parte donde se estacionan los barcos, como se recogió el mar y también salió un poco, había barcos, por ejemplo, ¡ah! Eso me acordé, me hiciste acordarme de algo. Había como, como se salió el mar en una parte, en la avenida La Playa, que es aquí en Yoyo, había barcos afuera.

O sea, en lugares donde no tienen que haber barcos, había barcos. Después, por ejemplo, también en la porque después de que se recoge el mar, el mar sale, y en esa salida, por ejemplo, hubo, pero meses, yo no sé si años, muchos desperdicios en la orilla del mar. El mar ya no era la playita limpia, esa, así como lisita y todo lo demás, había no sé, zapatos, puertas, mesas, sillas, como todas estas cosas que trae de vuelta el mar después de este tipo de situaciones, en la orilla del mar así por mucho tiempo, eso era lo que se veía, era muy impactante eso.

E: ¿Y hubo tsunami allá?

A: Sí hubo, pero no, no sé si se llamaba realmente tsunami, pero sí se salió el mar, pero poco. Y sí, de una magnitud baja, diría yo, pero se trajo todo esto de vuelta que te comento. Sí, redes, cosas de mar, de botes, de todo.
Claro, los desperdicios de los barcos también. Todo lo que tiene que haber arrastrado entre el río y el mar, viste que ahí está la desembocadura del río, entonces no, era súper impactante.

E: ¿Tú crees que el terremoto unió más a la comunidad o la dejó más asustada?

A: Yo creo que dejó muy asustadas las personas, muy, muy asustadas, con la moral muy baja, igual, sobre todo allá, como que fue una ciudad triste por mucho tiempo.
Imagínate, murió mucha gente, mucha gente perdió sus fuentes laborales porque los negocios destruidos, mis mismos abuelos perdieron su panadería. No había trabajo, se empobreció mucho la ciudad, todo destruido, no había suministros básicos, no, fue triste, yo creo que fue una crisis muy grande la que se vivió, y no sé si le haya hecho bien a la gente, la verdad no, yo creo que le afectó mucho más bien negativamente.

E: ¿Pero tú crees como que en ese momento la gente se apoyaba entre ellos mismos, así como entre la vecindad? ¿O fue como mucho más individual, como de familia?

A: Yo diría que fue mucho más individual. Sí. Sí, yo creo que en esa situación donde los recursos son muy escasos, como que las personas empiezan a ver por lo suyo. Eso un poco yo vi, que como que había que pelear por los recursos, por ejemplo, para ponerle combustible a los autos, para, no sé, los trabajos, conseguir los medicamentos, los insumos básicos, los pañales, por ejemplo, para las guaguitas.

E: Sí, y eso otra cosa, ¿cómo hicieron como para subsistir? Así después ya que tus abuelos perdieron el trabajo, entonces, ¿cómo lo hicieron así para subsistir durante esas semanas, meses, años?

A: Bueno, mira, dentro de la familia había profesores, mi abuela afortunadamente si bien perdieron el negocio, supongo que tenían ahorros, porque no vimos esa situación, así como de escasez, yo no la vi así tan terrible. Lo que sí nos impactó mucho fue el cambio, así como de casa, que se rompió el núcleo, y todo el resto trabajaba. O sea, mi papá siguió trabajando, mi tía era profesora, como dije, entonces como que ellos igual tenían trabajo.

Igual se las arreglaron, pero estaba difícil, porque como digo, la mayoría de los trabajos se vieron afectados, entonces como que lo más difícil fue encontrar casa donde vivir. A nosotros nos costó harto, y la gente estaba así como que igual, como había pocas casas, por ejemplo, estaban caras.

Los parientes nuestros, hermanos de mi abuela, y esos tenían casa en Santo Domingo, pero casas de veraneo, ellos eran de Santiago. Entonces, esas casas pasaban solas todo el año, solamente iban de vacaciones, y mi abuela iba de vez en cuando a echarle una mirada, iba, recogía las cuentas, las pagaba, y esas cosas.

Pero nosotros vivíamos en Llolleo, porque como mis abuelos eran panaderos, ¿cierto? Ellos tenían un local grande en la avenida, y nosotros buscamos también ahí en Llolleo para seguir más o menos en el mismo sector. Ahora, la zona céntrica estaba casi toda en el suelo, entonces tuvimos que irnos a vivir a otro sector donde no habíamos vivido nunca, que era como más para los cerros, además eso también es un fenómeno, que la gente por mucho tiempo como que no quería vivir en la parte baja.

Por el miedo al maremoto, o al tsunami, y entonces mis abuelos, mi abuela, y mis papás, buscaron como más arriba, en el sector más elevado, las casas.

E: Sí, eso también iba a preguntar, así como durante el terremoto, o no solamente durante, pero como en la noche o cosas así

A: La gente por miedo a tsunami y cosas así, se fue a los cerros a como acampar. De hecho a mí me contaban después, pues viste que nosotros estábamos al otro lado del puente, en la playa, después las historias son que toda la gente había subido a un sector que se llama el Cerro del Cristo, que es en Llolleo, todo el mundo subió la avenida hacia allá porque esa era la parte más alta y desde ahí observaban cómo el puente se había roto y que no se podía cruzar y eso, y la recogida de mar y todas esas otras cosas que te conté las vieron ellos desde arriba y nosotros las vimos desde allá abajo, todo el mundo, y después hubo otro terremoto y siempre se quedó instalado desde ese momento en adelante que el lugar de evacuación era para el sector ese del Cerro del Cristo.

E: Ya, y tú como personalmente, así como fue la primera vez que hubo un terremoto para ti así bien fuerte y destructivo, ¿qué aprendiste como de esa experiencia?

A: Aprendí que las personas cometen muchos errores como por el descontrol, por el miedo, toman malas decisiones, hacen cosas con esas locuras como ir a meterse ahí al mar justo donde se había recogido y cosas, cosas riesgosas y también aprendí que vivimos en un país muy sísmico, esto es una reflexión muy a posterior, que tiene más volcanes que la mayoría de los países, o sea, somos un país acontecido y que tenemos que tener un plan de contingencia, o sea, de ahí en adelante para mí ha sido súper importante decir, o sea, por ejemplo, hay que tener alimentos no perecibles, hay que tener agua siempre, no estar al justo porque acá puede pasar cualquier cosa y como pensar, no sé, en una semana, por ejemplo, en una semana de poder por lo menos una semana que pueda subsistir para conseguir más cosas y eso.

No sé, siempre tener como los medicamentos urgentes con un doble stock para que si es que pasa algo, qué sé yo, siempre tengo la costumbre de andar con el auto con el estanque lleno, o sea, cuando veo que tiene la mitad del estanque me carga y voy y lo lleno, me encanta tener como esa seguridad y que si necesito trasladarme voy a poder irme para algún lado. Qué más, que hay que como culturizarse en torno a estos temas, hay que enseñarles a los niños que sepan qué son los terremotos, por qué, no sé qué, para que no ocurran como traumas al respecto, que hay que mantenerse unidos, que hay que tomar buenas decisiones, sé, yo creo que surgieron un montón de reflexiones en torno a eso y qué bueno, no tomar riesgos ni decisiones impulsivas, porque por ejemplo, cuando fue esa situación del terremoto, recuerdo que comentaba que claro, la gente que iba a pasar por el puente podría haberse devuelto alguna, pero la gente por el miedo por salir arrancando siguió cruzando y algunos de ellos perdieron la vida por eso, entonces te fijas como, como aprender de cuáles son las mejores formas de autocuidado en esas circunstancias, creo que es súper valioso.

E: ¿Tú crees que Chile cambió después del terremoto?

A: Totalmente, yo creo que sí, esto mismo que te acabo de decir, es un aprendizaje que yo creo que además tiene más registro, porque por ejemplo, antes habían habido terremotos en Chile, siempre ha sido un país híbrido, pero hay menos registro, entonces como hay menos registro, también hay menos elementos para hacer educación, entonces de ahí en adelante sí quedaron más fotos, sí quedaron más vídeos, más registro de lo que había pasado, más relatos como este mismo para enseñar a los demás y de ahí yo creo que se utilizó más eso para enseñar a la gente a ser más precavido, a tener plan B, por ejemplo, no sé, por los lugares de evacuación, como que ahora hay más señalética, hay más planes de acción. Por ejemplo los plan Daisy que existieron por un montón de tiempo, después de eso nosotros en la escuela siempre teníamos ejercicios de evacuación, te fijas y nos hacían bajar por un costado de la escalera, todo en fila y cosas así, que yo antes nunca me acuerdo que hubiésemos vivido, entonces sí hubo un cambio. Sí, sí, eso mismo, claro yo también en el colegio siempre nos hacían un plan de evacuación por cualquier cosa que pudiera ocurrir, como que para que nosotros estemos preparados. Fue mejorando, desde ahí en adelante como que se estableció, ojí, tenemos que hacer algo al respecto, y fue mejorando, yo creo que somos un mejor país en ese aspecto después de esa experiencia tan traumática.

E: Ya, bueno, entonces me estuviste hablando sobre todo el tema del cambio de Chile, de tu experiencia, de cómo fue el después, al fin y al cabo, como la reflexión, lo que se aprende al fin y al cabo de ver a la gente, así como estos que estaban en la costa, así como que fueron el responsable y todo eso, ante cualquier peligro que pudiera ocurrir después. Entonces, ¿tú cómo comparas la preparación de la gente de antes con la de hoy, antes de los sismos?

A: Bueno, mi percepción es que antes existía muy poca información al respecto, que las personas eran mucho más arriesgadas, más temerarias tal vez en sus decisiones. Eso mismo que te conté, que hicieron el agujero profundo y que enterraron al primo este hasta el cuello, imagínate si hubiese sido el terremoto en ese momento, no lo sacan ni de broma con la saltada de la arena.

Entonces digo, por ejemplo, ese tipo de cosas es necesario tenerla en consideración, de que vivimos acá en este país, en Chile, y que esas cosas pueden pasar en cualquier momento, no son previsibles. Entonces, hay cosas que hay que evitar, como no ponerse en riesgo innecesario, porque la naturaleza es así, y tiene una fuerza que no podemos nosotros contrarrestar. O sea, podemos estar preparados, podemos evitar situaciones, y con eso podemos salvar vidas.

E: Yo creo que eso es la reflexión más profunda. Entonces, siguiendo con la reflexión, si pudieras decirle algo como a las generaciones más jóvenes, sobre lo que tú viviste, ¿qué sería?

A: Sería que es importante ser consciente del poder que tiene la naturaleza, que somos unas hormiguitas muy pequeñas, insignificantes, y que tiene mucho valor aprender de las experiencias previas, de las cosas que le tocaron vivir a las otras generaciones, y hacer cosas, aprender, tomar medidas, para estar preparados, porque no van a dejar de haber terremotos en Chile, no van a dejar de haber erupciones, tenemos un montón de volcanes activos nosotros. Entonces, como si vivimos en este país, necesitamos saber cosas para estar preparados.

Por más que tengamos más tecnología ahora, si hay un terremoto y las centrales hidroeléctricas colapsan, igual no vamos a tener electricidad, no vamos a tener internet, no vamos a tener un montón de cosas que son tecnológicas hoy día. Entonces, si bien es muy importante la tecnología, también es importante saber sobrevivir con las cosas básicas. ¿Te fijas? Si no tenemos internet y no le podemos pedir, no vamos a tener refrigerador, ¿cómo conservamos la comida? No sé, si no vamos a tener combustible, ¿cómo hacemos para tener las cosas básicas? Como que dependemos mucho de la tecnología.

La tecnología es extraordinaria, me encanta y todo, pero también tenemos que ser conscientes de que de un momento para otro nuestra realidad puede cambiar y ¿qué vamos a hacer al respecto? ¿Cómo vamos a sobrevivir? Como que tenemos que tener esa herramienta, como que hay que recordarles a los jóvenes que todo esto que tenemos, esto es adicional, no es la naturalidad, por lo tanto la naturaleza de pronto se impone y en esas situaciones hay que saber sobrevivir con lo básico y eso creo que hoy día es algo difícil para muchos sobrevivir con lo básico. Digo, sin internet, sin electricidad, sin agua corriente del grifo, sin combustible, sin metro, sin todo eso, todas esas cosas, ¿cómo sobrevivirías tú unos meses sin todas esas cosas? Entonces, como que de pronto enseñarlo, creo que tal vez debiera ser un curso electivo en las universidades, por ejemplo. Muchas gracias.