Tenía tan solo dos días en este mundo

Dafne Núñez Gutiérrez, 40 años

Nací el primero de marzo de 1985. Tenía tan solo dos días en este mundo, ya que nací prematura de ocho meses. Claramente, no tengo recuerdo sobre el terremoto, pero vive en mí el relato de mi madre, quien se encontraba conmigo en esa habitación de la clínica, aún convaleciente por el parto.

Tan solo dos días habían pasado. Recuerdo que me mencionó que el terremoto había ocurrido un domingo en la tarde; yo había nacido el viernes por la mañana. Momentos antes, mi padre y mis hermanas habían pasado esa tarde de domingo en la clínica de visita para conocerme y acompañar a mi mamá, y después se fueron a pasear por el centro de la ciudad, por lo que el terremoto los pilló en la Plaza de Armas. Mi papá se desesperó porque justo mi hermana andaba gateando por debajo de las mesas en el restaurant donde se encontraban. Apenas terminó de temblar, se fueron directo a la clínica con la angustia.

A nosotras, por otro lado, nos sorprendió ahí, en la habitación de la clínica. Por suerte, mi cuna se encontraba junto a la cama de mi mamá, quien, con su instinto por delante, cuando empezó a temblar, rápidamente me tomó en sus brazos y nos resguardó metiéndose debajo de su cama, que nos protegió de todos los escombros que cayeron. Mi cuna no tuvo tanta suerte, ya que cuando terminó el terremoto, se encontraba llena de los escombros del muro en su interior.

Siempre me pregunto qué hubiera pasado si mi mamá no hubiera estado ahí, cerca mío, cuánto soportaría un bebé un muro sobre su cuerpo. Puede que esa experiencia haya marcado e influenciado mi interés sobre la geografía, los desastres y en general sobre los fenómenos de la naturaleza, lo que me ha impulsado como algo del destino a dedicar mis conocimientos a la Gestión del Riesgo de Desastre.

Tenía tan solo dos días en este mundo, y mi mamá me salvó la vida.