Las abejas y el terremoto de 1985

Max Pedreros, 53 años

Ese 3 de Marzo de 1985 era una tarde apacible y con una grata temperatura en Villa Alemana, desde las 2 de la tarde compartíamos un asado de domingo familiar en la casa de mis padres, en esa fecha yo tenía 14 años, jugábamos y conversábamos con mis primos, los adultos atizaban el fuego para el asado, el parrón estaba con una buena cantidad de uvas que pellizcábamos al pasar. Mi madre y tías preparaban las ensaladas, las papas cocidas y el pebre, en la radio sonaba Michael Jackson, Madonna, Queen.

Como a las 3 o 4 de la tarde nos sentamos a la mesa bajo el parrón a disfrutar lo que la parrilla ofrecía, las abejas disfrutaban de más de alguna dulce uva, eran tiempos que se veían hartas abejas en esa zona.

Entre las seis o siete de la tarde sentados en la mesa, conversando me percato que esas abejas que más temprano rondaban alegremente entre las uvas, empezaban a caer como atontadas sobre la mesa, sobre los platos y en el patio de la casa. Me paré a ver por qué sucedía eso, eran muchas en el suelo que trataban de caminar sin sentido, pregunté si alguien había esparcido algún insecticida (Tanax en esa época) y no, nadie había hecho eso, ya que estábamos acostumbrados a su presencia.

Pregunté qué podría estar pasando porque no era normal ver tantos de esos insectos caer sin sentido al piso; nadie pudo dar una respuesta que convenciera.

De un momento a otro empieza un ruido profundo, bajo y se empieza a mover el piso cada vez más y más fuerte, un tío grita “terremoto” y todo se vuelve en movimiento, todo vibra, mis primos chicos llorando, mis tías y madre rezando y mi padre y tíos diciendo a viva voz que nos quedemos en el patio y no entremos a la casa.

Yo fui corriendo al antejardín y veo que al frente de mi casa donde había una casa antigua de adobe se empieza a caer y veo a los abuelos que vivían en ella alcanzan a salir entremedio de la polvareda, los cables de la electricidad y postes se movían fuertemente y un ruido constante nos envolvía.

Ese movimiento fue una eternidad para mí, después silencio, y luego voces y gritos provenientes de la calle.

Mis tíos y primos se fueron a ver su casa que no estaba muy lejos de las de mis padres, los abuelos de la casa de abobe que cayó estaban bien, pero las abejas en el suelo atontadas, muchas de ellas pisadas por nosotros sin quererlo.

¿Qué pasó con esas abejas que un poco antes del terremoto caían como lluvia en el patio? ¿qué las afectó para que sucediera eso? ¿los cambios de presión, los cambios electromagnéticos de la tierra, las ondas que anticipan un terremoto?

Hasta el día de hoy me lo pregunto.