La memoria es autocurativa
Ariel Alarcón. Psiquiatra dedicado al trauma psicológico
Mi experiencia en el desastre de 1985 fue compleja. Estaba haciendo el año rural en el Hospital Psiquiátrico de Armero cuando ocurrió la avalancha, quedé sepultado de los hombros para abajo por un lodo que no podían quitarme de encima y duré en esas condiciones dos días junto con otros compañeros, unas cinco personas. Fue una experiencia traumática, difícil de elaborar, pero que me ha tomado años de terapia.
Las emociones relacionadas con Armero son muchas: tristeza, dolor, compasión y también esperanza, aprendizaje y reflexión.
Creo que la memoria es importante en estos casos, porque es una herramienta de prevención, de aprendizaje, de reflexión y de resiliencia. Creo que la memoria es muy importante para saber qué fue lo que se hizo mal para no volverlo a repetir, qué fue lo que se hizo bien para aprender de ello y fortalecernos como sociedad, como cultura.
A partir de esta tragedia escribí el libro “Amar el volcán”, que fue una experiencia catártica, de alguna manera autocurativa. El libro trata en parte de lo que yo viví esos días en Armero, también después de mi proceso de recuperación, de las heridas que sufrí. Perdí una pierna, fui amputado de la pierna izquierda, y la rehabilitación de la pierna la hice en Alemania, lo cual fue una oportunidad maravillosa para rehabilitarme, salir adelante mucho más rápido y me quedé cinco años viviendo allá. Esos dos eventos cambiaron mi vida.