La memoria de los ríos
Luis Fernando Anígar Rivera, sobreviviente de la tragedia de Armero
Yo nací acá, crecí estudiando en el colegio Nuevo Liceo. Y, pues, la mala fortuna, porque quedamos al frente del cañón del río Lagunilla; más temprano que tarde tenía que ocurrir un desastre, porque en la historia que a nosotros nos enseñaron en primaria, que es la historia local, ya nos habían contado que las tierras eran fértiles gracias a las inundaciones del río Lagunilla. Pero de lo que no nos habían hablado era que la magnitud de la inundación era suficiente para haber acabado con un pueblo.
Aquí murió mi abuelo, mis primos, mis amigos de la cuadra y con quienes pudimos compartir la experiencia de infancia, y esa es la parte que vamos a conmemorar hoy… hacerlo más sentido y quizás a recoger un último abrazo.