La Gotera
Rossana Buzzo , 55 años
Era domingo y en la semana siguiente, la primera de el año escolar, era la primera comunión de la Carolina, mi hermanita. Por ello partió mi madre con ella y mi otra hermanita Cristina, ambas pequeñas, mientras mi tercera hermana, Marcelita, nacida hace poco, dormía en su moisés. Partió como digo, a buscar al gasfíter, el sr. Giuffra, un inmigrante italiano, de aquellos que no amasó fortuna, pero tenía su negocio y su casita de adobillo a la vera de la plaza en calle República, me parece, ya son 40 años. Iba a buscarlo, porque había una pequeña filtración en la pared del baño, que amenazaba con humedecer y botar la pared, y, por último, tenía que estar todo en orden para la primera comunión, y la filtración dejaba una gotera tenue, pero persistente de la manija de la canilla, a la tina, «tuc tuc tuc tuc». Me molestaba tanto que atravesé el patio interior a la casa de mi madrina, a ver tele, a cortar flores, a chambrear el piyama de domingo, mientras la matriarca, precisamente nuestra madrina, mía y de mi madre, cuidaba de mi hermana Marcelita, que plácida dormía en su moisés, como dije.
Todo era paz y soñolencia de domingo de verano, creo que era el ultimo de libertad antes de la tortura escolar. La tierra rugió como tantas veces en ese tiempo de enjambre sísmico, pero en esta ocasión no paró, y no paró y no paró y NO PAROOOOOO. Si no has vivido un terremoto, no sabes que estás en uno hasta que alguien que ya ha vivido varios, por lo general de sexo femenino, grita “TERREMOOOOOTOOOOO”, aunque no falta la que grita “ACABO DE MUNDOOOOO”, que resulta más inverosímil. Cuando ves la casa porteña sobre tu casa en la pendiente, trisarse de arriba abajo y las paredes bailar, las copas caerse de la vitrina añosa, el refri pesadísimo caminando, el wáter saliendo de su eterno sitio, como película Disney, con todo bailando, entonces te notificas que es terremoto y el terror de lo desconocido te invade. Al final de toda la odisea, la gotera era un grifo de agua corriendo, hasta que se cortó por completo.