La génesis del museo del desastre
Marco Mavio Rivera, 67 años
Soy nacido y criado en Armero. Junto con un grupo de amigos hicimos el Centro de Historia de Armero Tolima (CHAT) para recuperar el legado que nos dejó un profesor de Armero. Él era un profesor de biología que se llamaba Edgar Efraín Torres. Fuera de ser profesor, daba clases de inglés y de francés. Nosotros nos iniciamos con él como de 14 o 15 años. La narrativa, sin embargo, es mía.
Tenemos un museo arqueológico, arqueológico, patrimonial e histórico. Hay un banco de oralidades que tenemos allá, relatos de personas antes y después de la tragedia, donde cuentan lo que vivieron y el abandono que nos dejó el gobierno.
La verdad yo no estaba en el momento de la tragedia, llegué al otro día, estaba en Bogotá. Pero fue muy desastroso, muchos heridos en Guayabal. Había unas fosas comunes de más de 200, 300 personas que las enterraron sin mirar quiénes eran. Hicieron una rumba de cadáveres, le metieron candela y se prendieron. Y ahí los perros, los gatos, los marranos, estaban con hambre y se metieron en los cadáveres.