Hola, somos Issac Delgado y Jordan Díaz, de la Escuela Elvira Santa Cruz, y le queríamos hacer unas preguntas sobre los sismos. Y también, si permite que sea grabada toda la conversación.
No hay problema. Vale.

La primera pregunta va a ser, ¿cómo vivió el terremoto del 1985 y qué sintió?
Mira, mira, el terremoto del 85 fue bien particular, porque yo iba caminando por una calle, iba a la iglesia y… sentí como que venía, sentí como que venía una carreta, esas carretas con caballos que llevan cadenas. Ese ruido sentía. Y que venía adonde estaba yo, que iba con mi esposo y mi hija. Y de repente empezó a salir toda la gente a la calle. Mi intención, lo que yo pensé, era que alguien me ayudara y yo poder entrar a una casa. Toda la gente corría a la calle y yo quería entrar, porque como estaba afuera, en el medio de la calle, me sentí como súper asustada. Entonces, pensaba que a lo mejor adentro iba a estar mejor. En eso estaba yo, caminando así, y me asusté mucho cuando nos corrimos, cuando ya salió toda la gente a la calle y nos corrimos del lado donde estaba. Y al momento de salir de ahí, se cae de una toda la pandereta de una casa. Nunca me voy a olvidar, porque esa sensación que yo tenía era como de que me dieran la oportunidad para entrar a una casa. Yo me sentía más segura y no era así. Ése es un susto muy grande que pasé. De ahí, seguí caminando y nos fuimos a la iglesia. Llegamos allá y en la iglesia vino otra réplica más fuerte y empezaron los, los… las luces, esos faroles grandes que hay, todos a moverse, todo, la galería, todo, porque la iglesia es muy grande, la iglesia evangélica que está acá en San Joaquín. Y empezó a moverse todo, todo. Estuvimos mucho rato ahí, se hizo una oración y nos devolvimos. Pero cuando veníamos de vuelta, vino otra [réplica] y también estaba en la calle, en la mitad de la calle. Ya venía igual asustada, pero ya no tanto con esa sensación de poder esconderme en una casa que me acogiera.
Pues ahí no tenía tanto miedo.
No, ya claro, ya estaba asustada igual, si no puedo decir que no. Pero la sensación fue otra. Ya era susto y no la sensación de antes.
Eh, la segunda pregunta es: ¿qué estaba haciendo minutos antes del sismo de 2010?
Durmiendo. Estaba dormida… yo soy muy buena para dormir. Y no desperté. Mi hija y mi esposo me despertaron. Yo vivía en una casa de dos pisos [de las que están] acá atrás, en las casas de iglesias que le dicen, ahí vivía yo. Y me despertaron. Yo me di cuenta cuando ya me llevaban en la escala. Ahí me acuerdo que quería bajar y no podía bajar. Bajamos la escala después. No se podía porque era tanto el movimiento, además que estas casas son muy livianitas. Y… no podía bajar la escala, hasta que llegamos a abrir la puerta, y no se podía abrir. Ahí después ya salimos con mi esposo, [por]que teníamos un vehículo y nos fuimos a ver a mis papás que viven en Victoria, a ver cómo estaban mis hermanas. Y después nos fuimos a recorrer las calles, Santa Cecilia, todas estas calles de casas antiguas, a revisar si alguien necesitaba algo. Era impresionante ver [a] la gente en la calle con un poco de cosas. Y todas las calles desde Errázuriz para abajo, todas las panderetas de los que vivían en [esas] casas, todas esas panderetas estaban abajo y la gente toda en la calle. Son cosas que [a] una le quedan grabadas, que no se borran. Porque era mucha, mucha la gente. Todos se sentían seguros en la calle con algunas cosas que pudieron sacar. Fue muy, muy impactante el del 2010.

Eh, la tercera pregunta dice: ¿a qué hora era el sismo o el terremoto?
Creo que tiene que haber sido, según yo, como a la 1 ó 2 de la mañana, una cosa así. Como a esa hora fue. Lo otro que me llamó la atención es que estaba todo tan oscuro cuando salimos de la casa. Era una oscuridad… pero muy como que asustaba. No había luz, no había nada. Y el cielo como que estaba todo, todo, todo oscuro. Era muy, muy fuerte, muy impresionante.
¿Usted ha protegido algo ahí? ¿Se ha llevado algo, protegió algo?
No, no se me cayó nada. Nada. Yo pensé que se me iba a quebrar toda la casa, porque tenía una biblioteca con hartas copas. No, no se me cayó nada. Así que no, no tuve problema en que se me rompiera alguna cosa.
Pero ¿sí protegió algo? ¿Tenía, quería proteger algo [para] que no se rompiera?
Lo que pasa es que yo estaba durmiendo, como te digo. Me desperté y me sacaron de la cama, así. Y yo lo único que trataba [era] de salir después con mi hija, que estaba más chica. Y salí no más pues. No, no me preocupé de afirmar la tele, de afirmar algo, ninguna cosa. Lo que a mí más me importaba así después, era ir a ver cómo estaban mis papás. Porque mi papá estaba enfermo, entonces mi mamá estaba sola con él. Así que eso fue lo primero que hicimos: salir e ir a verlo allá. Esa fue mi preocupación. Pero de cuidar alguna cosa, de sujetarlas, no.
¿En el 2010 vio que se derrumbó algo?
Sí, en el 2010, cuando pasé ya estaba todo abajo. Cuando yo pasé viendo las calles que pasamos a recorrer por si alguien necesitaba algo, ya estaban todas las panderetas abajo. Ya había pasado el momento más peligroso, donde caían todas las panderetas. Pero en el otro, yo ahí pasé susto. Porque si yo no me corro, con mi esposo y mi hija nos habría caído la pandereta encima en el del 85.
¿También sintió terror ahí en 2010?
Sí, me dio susto después, cuando salí de la casa y vi todo tan oscuro. Y el susto más grande era ir a ver cómo estaba mi papá. Porque como yo estaba con mi hija y mi esposo, entonces estábamos seguros porque estábamos juntos. Y yo creo que lo más complicado es cuando no están todos juntos y tú no sabes cómo están las demás personas. Ése es un susto que uno… eh, es una preocupación muy grande. Entonces, ése era mi susto, de que ellos estuvieran bien. Pero estando ahí en la casa, no. No, como que no me daba tanto susto. Sí me preocupaba [en] el momento, como toda la gente gritaba, toda la gente salía y las casas se movían mucho porque son, como decía, muy livianitas. Se movían, y uno no podía bajar la escala. Yo creo que ahí desperté, cuando llegué bajando la escala. Ahí desperté bien.

¿Y usted sabe cuánto duró el sismo de cada año? El de 1985 y el del 2010, ¿cómo cuánto duró cada uno?
No me acuerdo. Pero en el momento uno lo… lo ve como que es muy, muy largo. Pero la verdad es que no me acuerdo cuánto tiempo fue.
Usted que vivió los dos terremotos, ¿qué fue diferente en el de 1985 y el de 2010?
El de 2010 fue más fuerte.
¿Y le dio mucho susto?
[Es que fue] mucho más fuerte, sí. Aunque en el otro [el de 1985], yo estaba en la calle, como decía, [el de 2010] fue más fuerte. Y la sensación fue diferente igual. La sensación, eh… ese ruido que trae la tierra cuando va a temblar es un… es algo que a uno no se lo olvida. Y en 1985, como te digo, yo estaba consciente, estaba en la calle, sentí todo [desde] cuando empezó. Pero [en] el de 2010, cuando yo bajé y salí, después vinieron las réplicas y todo eso, pero así en el momento, cuando empezó, no lo sentí bien. Entonces, el otro sí [lo sentí completo], el de 1985. Pero el de 2010 fue más fuerte. Y dejó más estragos también.
¿Y cómo se siente ahora con los terremotos que ha pasado? ¿Se siente mucho terror?
Sí, me asusta, igual me asusta.
¿Y por qué?
Porque son movimientos de la tierra que [cuando suceden], uno no sabe dónde va a estar. Siempre he pensado eso, que es difícil cuando las personas trabajan o cuando tienen hijos que están en otro lado y no poder protegerlos en ese momento. Entonces, eso a uno le preocupa. De tener que… que venga, por ejemplo, este terremoto que hubo en Rusia ahora, que hay posible tsunami y todas esas cosas, y uno pensar que si tiene algún familiar cerca, no saber cómo está.
Ya bueno, esto fue toda la entrevista, aquí la terminamos y muchas gracias por venir acá y por su tiempo.
Gracias a ustedes también y por ser tan valientes de hacer estas cosas, porque cuando yo estaba aquí no… nunca hicimos unas cosas así. Así que, ¡que estén muy bien, pues! Muchas gracias.
- María Eugenia Urquía Zúñiga
- Jordán Díaz e Issac Delgado
