¿Cuántos años tenía cuando empezó el terremoto del 2010?
66 años tenía en el terremoto del 2010.
¿Y qué estaba haciendo en el terremoto del 2010?
Estaba en mi casa con mi hermana, mi sobrino, mi nieto y otro sobrino.

¿Cómo fue la noche?
Fue muy terrible. Espantoso, porque yo era de esas que arrancaban. Entonces, mi hermana trató de que yo no saliera, porque yo vivo en el tercer piso, imagínate. Y no, fue muy espantoso. Yo pensé que me moría porque el departamento se balanceaba y se sentía el ruido de que se caían las cosas. Fue espantoso, no se lo doy a nadie. Y ahora que lo están recordando, estoy un poco atemorizada de nuevo.
¿Y recuerda la hora a la que fue?
Creo que fue como las tres y tanto de la madrugada. Estábamos durmiendo.
¿Se asustó bastante?
[Fue un] despertar bien brusco, sí, muy brusco. Porque [yo] tenía una sobrina nieta, y mi hermana trataba de sacarla, porque se estaban durmiendo. Entonces era súper complicado para mi hermana, porque yo gritaba y ella tratando de sacar a la niña. Estaba bien, mi hermana más complicada. Yo quería salir no más, arrancar.
¿Y hubo un accidente?
No, gracias a Dios no. Solamente rompimiento de cosas, se cayeron los vasos, todo eso. Después, tratando de salir con linterna y de abrir la puerta para no hacernos daño.
¿No se tapó la puerta?
No, por suerte no. No se atascó la puerta. Porque eso es lo primero que uno tiene que hacer cuando hay un terremoto o algo, es tratar de ir a la puerta y abrirla para que no se quede atascada.
¿Y bajó bien del edificio?
Sí, bajé despacito así, con mucho miedo, pero bajamos con la niña [hasta] abajo.
¿Usted vivió el terremoto de 1985?
¿Del 85? Ahí yo vivía en casa, vivía en casa con mis papás. Ese año se nos cayó la casa justo para el lado del vecino. Se cayó toda la pandereta, porque en esos tiempos había casas que eran de adobe, entonces se cayó toda una parte. Estábamos tomando once porque fue como a las
cuatro y media, cinco. Estábamos tomando once y empieza el terremoto a moverse. Y cuando nos levantamos para salir, se cayó la muralla que era la parte de atrás del living comedor que teníamos. Y ahí, cuando salimos, vimos que estaba todo… [en el suelo]. Se había caído todo, el polvo, la tierra.
¿Cómo se sintió?
Bueno, ahí yo estaba más chica. Pero igual como que uno se siente más protegida con los papás. Estaba mi hermana, había mucha más gente. Entonces me sentí más protegida. Igual [con] susto, pero no como en 2010. Y, después, salir a ver a los vecinos porque en ese tiempo, cuando yo vivía en casa, todos éramos más allegados con los vecinos. Teníamos más comunicación. E íbamos preguntando qué pasó, cómo está, y buscando velas para la tarde, porque también hacía falta. Se corta la luz, hay que buscar velas, todo eso.
¿Qué hizo después de que tembló? ¿Fue a alguna casa de alguna persona?
Ese año 85, sí fui a ver a una vecina que vivía al frente de mi casa, para averiguar cómo estaba. Y [también fui] a preguntar a casi todos los vecinos por ahí cómo estaban, qué les había pasado y todo. Porque había mucha comunicación en ese tiempo con los vecinos. Tú sabes que los vecinos en esos tiempos tenían mucha amistad de años, entonces uno siempre estaba pendiente de lo que pasaba y todo.
¿En el terremoto del 2010 vio como un tsunami o algo así como que se movían las olas?
Yo no, porque yo vivo acá en Santiago, pero sí cuando dieron las noticias de lo que había pasado en el sur. Ahí lo encontré horrible, terrible. Pensaba en esa gente que murió, tanta gente en Constitución. Pena, pena, porque tanta gente que murió, que quedó sin nada. Eso, mucha pena por toda la gente que quedó sin casa. Se murió mucha gente, que no los pudieron encontrar. Muy terrible. Yo encuentro que un tsunami es terrible. Ojalá que [a] uno [nunca le toque]. [A mí] me gusta ir a la costa, pero pienso siempre en eso. En un caso así, con un tsunami. Por ser, ahora mismo están hablando del terremoto que hubo en Rusia, que ahora estamos todos con alerta de tsunami, [en] todas las costas de Chile. Entonces, igual uno está como aprensivo, con angustia, porque no sabe lo que va a pasar. Y la gente [es] porfiada también, no sigue las indicaciones que dan los expertos, eso. ¿Y ustedes? ¿Tú has vivido algún terremoto?
No.
Ah, no, pues si tienen diez años. Ojalá que no les toque, porque es muy terrible. A mí al menos me da mucho susto. Espero que no me pase nada, porque es muy aterrador.

¿Después de cuántos días pudo contactar a su demás familia?
Ah, comunicación. Bueno, en el 2010 no me costó tanto, igual la red estaba, ¿cómo se dice?, ocupada. Estaba muy [colapsada], pero no nos costó mucho comunicarnos. Y algunos que vivían cerca, nos fueron a ver. Porque tenemos familia cerca también. Así que no hubo tanta distancia. [No pasó tanto] tiempo de no saber del resto de la familia, de los que estamos más alejados. Así que, eso, hijo. Hay que estar preparados. Prepararse para todas estas cosas, estos eventos naturales, que son de la naturaleza, son imprevistos. Y uno tiene que estar preparado para cada evento que venga, y hacer caso a las autoridades. Porque la gente de ahora último está muy porfiada, no hace caso. Por ser, ahora, ¿estás viendo la televisión? Imagínate, a la vez que se retiraron había un surfista haciendo surf, con todo esto [la alerta de tsunami por el terremoto en Kamchatka, Rusia]. El riesgo en que ponen a la gente misma que está haciendo todo esto. El cuidado. Entonces, hay que ser respetuosos con todas las cosas que nos dicen que tenemos que hacer. Y nosotros somos porfiados, no hacemos lo que tenemos que hacer. Por ser, el kit para los terremotos. Hay que tener un kit con cosas para alimento, vestuario, cosas para iluminar, ¿qué más? Tener primeros auxilios, linterna, todas esas cosas. Muchas veces faltan esas cosas. Así pues, hijo.
En 1985, ¿estuvo muy asustada?
Sí, muy asustada. Muy, muy asustada. ¿Ese terremoto fue grado 7? 8. Ah, como el que hubo en Rusia ahora. Ah, también, sí. Fue muy fuerte. Sí. Cayeron muchas casas en el sector de nosotros que eran de adobe. Sí, porque todavía quedan casas de adobe. Entonces, cayeron muchas casas.
¿Alguien de su familia salió herido?
No, gracias a Dios, no. No tuvimos ningún familiar que tuviera algún percance o algún accidente. No, ni heridas. Gracias a Dios, no.
¿Y los vehículos de emergencia, como los bomberos, la policía, al cuánto rato llegaron?
Bueno, ahí se sentía la alarma de los bomberos, la ayuda de la gente que había perdido la casa, que se le había caído la casa. Ahí sí, ahí fueron las municipalidades a asistir para ver el catastro de las casas que quedaron dañadas. Así que, eso.
¿Y todavía tiene miedo que vuelva a pasar ese mismo terremoto?
Sí, tengo miedo. Me da mucho miedo. Porque no lo quiero vivir nuevamente. Porque yo creo que, no sé, en mi sistema de vida, mi sistema nervioso me va, no sé, pienso que me puede jugar una mala pasada.
¿Tenía mascota o algo así?
Ah, sí, tengo mascota ahora. En ese tiempo, en la casa sí había mascota. Sí. Porque la casa era grande, así que teníamos un perrito y un lorito. Pero estuvieron ahí tranquilos adentro. Ellos igual avisan, tienen ese presentimiento, parece, por naturaleza, de avisar cuando viene algo de la naturaleza.
Empiezan a ladrar.
Sí.
¿Algo importante que hubiera sacado?
¿De lo que viví? ¿Algo importante de lo que yo viví? Sí, que hay que tomar calma. ¿Cómo te dijera? Hay que actuar tranquila, dominarse. Eso es lo principal, la calma, porque si tú te alteras, alteras al resto. Entonces uno tiene que estar tranquila, actuar con calma, con tranquilidad y pensar lo que vas a hacer, lo primero que tienes que hacer. En el caso de la casa, era instalarte en un lugar específico que sea seguro. Y abrir la puerta para que no se atasque. Claro, todo eso. Pero lo principal es ir al lugar más seguro de tu casa. Eso es lo que uno tiene que saber. Y eso lo aprendí yo también con estos dos terremotos que he vivido. La calma, y eso lo estoy logrando porque ya no arranco. Así con eso, espero actuar bien si viene algo inesperado. Actuar bien, con tranquilidad, paciencia. Así, jovencito.
Y cuando empezó el terremoto, ¿no agarró y salvó algo? ¿Cómo salió?
No, porque en ese momento uno de repente, es tanto el susto que no atinas a nada. No atinas a tomar ni siquiera el carnet, los documentos, todas esas cosas, no. Lo único es arrancar. Por eso es
importante estar en calma, uno debe concentrarse en esos momentos de susto. Tratar de mantener la calma, de concentrarse en las cosas que tiene que llevar consigo. También eso es importante, tener todo, su carnet, sus cosas en un lugar específico. Que sea cosa de, en cualquier momento, tomar y salir. Yo, por ser, ahora tengo claro que tengo que tener mis remedios. Todas las cosas que son imprescindibles para mí, para mi salud, a la edad que tengo. Y tú, ¿qué piensas si te toca vivir un terremoto? ¿Tienes claro cómo actuar?
Sí.
Ah, porque aquí en el colegio también te han enseñado, ¿cuánto se dice? ¿Deyse?
¿Y en sus sueños, todavía lo sigue viendo cuando duerme? ¿Que pueda venir el terremoto?
No, eso ya es pasado. Lo tuve después. Claro, igual uno queda con ese instinto de… tú sientes un movimiento y al tiro… Pero casi no me afecta ahora. ¿Y tú vives en casa o en departamento?
En casa.
¿Tú también en casa? Ah, qué bueno. Porque en el departamento es terrible. Es terrible vivir en departamento. Al menos en casa ya tienen un lugar donde salir o qué sé yo. En cambio, en el departamento es complicado. En el departamento, tú no sabes, las escalas son [peligrosas], hay que tener cuidado al bajar. Porque en un terremoto, tampoco sabes si la escala va a estar bien o mal. Así que todas esas cosas hay que tener en cuenta. Para ustedes que están recién comenzando la vida, tienen que tener en cuenta todas esas cosas que uno ha vivido con los terremotos. Que les quede algo de lo que yo estoy relatando.

¿Usted cree en alguna religión?
Ah, sí, yo soy católica. El Señor es el que me protege. Y la Virgen. Estoy siempre orando por todo. Por todo. Soy muy creyente. Así que, siempre pidiendo a Dios que nos proteja, que proteja nuestro país, que nos proteja todo el mundo. Que haya paz. Eso es lo más grande que uno tiene: creer en algo. Creer en que existe un ser superior, que es el que nos mantiene cada día bien. Al menos a mí me ha hecho muy bien. Siempre lo tengo en mi corazón. Y la Virgen. ¿Ustedes son creyentes o no?
Yo sí.
¿Sí? ¿Católicos o cristianos, como dicen las otras religiones?
No. No tanto, pero…
Ya. ¿Pero tú hiciste la primera comunión o no? ¿No? ¿Tú?
Sí.
Ah, qué bueno. Siempre hay que orar. Ahora, sobre todo, para que salgamos de todas estas cosas que están pasando. Hay que orar para que la gente se humanice. Que haya amor, que haya cariño, comprensión entre la gente. Que haya mucho amor en las familias, porque también eso se está perdiendo un poco. Que haya respeto. El respeto. Con respeto y amor uno sigue adelante, sale adelante. ¿Cierto? ¿Y ustedes qué quieren seguir después, estudiar? ¿Puedo yo hacer unas preguntas? ¿Qué te gustaría seguir a ti?
Igualito que mi tío y mi hermano.
¿Ya?
Chef.
Ah, qué bien. En gastronomía, súper bueno.
Sí.
Pero ser siempre el mejor.
Sí.
Eso es lo más importante. Si te gusta una profesión, ser siempre el mejor. Y así te vas a ir [hacia] arriba. Puedes salir al mundo, porque eso es bonito. ¿Y tú?
Quiero estudiar mecánica.
¿Mecánica? Ya, también, ¿no? Bonita profesión. Bueno. Muy bueno. Qué bueno.
- Doris de las Mercedes Valenzuela Muñoz
- Bastián Kurth y Maicol Gutiérrez
