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Entrevista a Ana Isabel Olivares Ruz

por Yahir Pereira González y Emilio Morales Morales

Me presento, soy Sebastián Pereira. Vine acá a este colegio el año pasado y tengo 13 años.

¿13 años?

Sí. Y estoy en séptimo.

¿Cómo te ha ido?

Bien.

¿Bien?

Sí.

Hola, buenas tardes.

Buenas tardes.

Yo soy Emilio Morales y tengo doce años y empecé aquí desde el kínder.

¿Cuántos tienes?

12.

¿12?

Sí.

Bueno, mi nombre es Ana Olivares Ruz y me acuerdo siempre del apellido de la mamá.

Sí… ehhh.

Diga.

Bueno, vamos a iniciar con las preguntas. Le queremos preguntar qué fue lo primero que hizo en el terremoto del 85.

En el terremoto del 85, ese fue como a las… en la tarde. Fue como… pasadito de las seis y media, por ahí. Por ahí más o menos fue el terremoto. Y justo nosotros íbamos a salir, porque fue un día domingo. Íbamos a salir con mi esposo, con la familia, a dar una vuelta en el vehículo. Porque mi hijo tenía un año y cuatro meses, era chiquitito. Entonces voy subiendo al vehículo y empieza fuerte, y me pegué aquí. Y me dejé un tremendo cototo. Y mi hijo asustadito, muy asustado. Pero mantuve, traté de mantener la calma. Después empezamos a saber de varias cosas que habían pasado. Mi mamá estaba todavía, estaba viva. Y llegó muy asustada, muy asustada porque ella estaba en la iglesia. Había ido a una reunión. Y ella es, era, es evangélica. Y claro, la gente se asustó mucho ahí en la iglesia. Y ella era de las que arrancaba. Así es que… muy asustada. Pero bueno, después ya empezamos a saber de las noticias. Me parece que fue en la costa el epicentro. Así que fue complicado, fue complicado.

¿Qué sentiste en ese momento?

Sentí miedo, o sea, me asusté. Sí, miedo. Como les decía, andaba con mi hijo en brazos. Y él me calmó un poco porque como era chiquitito, un año y cuatro meses. Él se reía, porque todos corrían y él creía que estábamos jugando. Entonces se reía él y eso me ayudó a mí a que me calmara un poquito. Y, o sea, mantener yo la calma. Eso.

¿Cómo vivió en el terremoto?

¿Cómo lo viví? Con un poco de susto, de miedo. Pero mantuve, me mantuve un poco, no tranquila, pero calmada, un poquito calmada.

Bueno, ¿y usted cómo sintió el terremoto del 2010?

El 2010 yo estaba recién operada. Hacía cinco meses que me habían operado en la columna. Yo estaba solita, vivía sola. Y bueno, como fue cerca de las tres de la mañana. Entonces, recuerdo que estaba viendo el festival de Viña del Mar. Y justo iba a cantar Arjona, o estaba cantando Arjona, me acuerdo. Después pararon. Bueno, no supe, yo tenía que bajarme [de la cama]. Me habían enseñado a bajarme después de la operación, con mucho cuidado. Pero resulta que cuando vino el temblor tan fuerte, no sé cómo me bajé. Traté de caminar por el pasillo y había comprado hace poco unas baldosas para cambiar el piso de mi departamento. Y había dejado unas que estaban en la entrada y se derrumbaron todas. Entonces yo quería salir, quería salir afuera. Y no alcancé a
llegar porque me caí arriba de las baldosas. Estaban todas desparramadas. Imagínense con esa herida ahí atrás. Pero bueno, los nervios no te dejan pensar en lo que tienes.

Y con mucho respeto, ¿algún familiar murió en alguno de esos terremotos?

¿Familiar mío?

¿O conocido? ¿O amigo?

Gente de allá de Constitución. Gente murió. Murió gente allá, había personas conocidas mías. Muy conocidas. Muy triste, muy triste eso.

Lo siento por eso. ¿Y usted protegió algo preciado en el terremoto del 2010?

Siempre uno protege la televisión. Y cuando, como les digo, yo iba caminando para salir, entonces miro para allá, para el lado del balcón, porque ahí tenía cerca el televisor. Y me fui a correrlo, porque estaba a punto de caerse. Entonces lo corrí, lo dejé ahí, pero igual después no se cayó, no
alcanzó a caerse. Como yo lo corrí un poco, ahí fue cuando me caí. Pero el televisor es lo que primero atiné [a sostener], porque se iba cayendo. Eso.

¿Por qué le habían operado la columna?

Porque me salió una hernia en la L4 y en la L5. Y me operaron de urgencia porque esa hernia hizo erupción. O sea, salió del lugar donde estaba. El doctor me dijo [que era] igual [que] cuando se sube la leche. Y acá nosotros tenemos un montón de hilitos. Yo creo que ustedes lo tienen que haber visto en Ciencias Naturales. Bueno, ahora tiene otro nombre, me imagino. Entonces, se pegó ese líquido que sale de la hernia, como me dijo el doctor. Igual cuando se sube la leche, se pegó. Entonces, esa operación dura dos horas. Y la mía duró como cuatro horas porque trataron de despegarme un poco eso que pasó ahí, esa erupción que hizo la hernia. Así que estuve complicada. Anteriormente les había dicho que yo soy educadora de párvulos, jubilada. Jubilé en el 2016, la mitad del 2016. Y en el 2010, yo estaba recién en la Escuela 376, en la Teniente Merino. Y había recibido ya [a] los niños. Y posterior al terremoto del 27 de febrero, después vinieron varias réplicas. Y vinieron unas muy fuertes, ¿se acuerdan? No, ustedes no estaban. Bueno, pero les cuento, vinieron varias réplicas muy fuertes. Y yo estaba ya con los niños, habían entrado a clase los niños ya. Entonces, algunos trataban, algunos se asustaban mucho. Pero se venían donde mí, a protegerse con las tías y con la tía técnico. Y bueno, ahí solamente tuve que mantener la calma, nada más. Mantener la calma, estar tranquila, porque yo tenía que darles fuerza a los niños. Para que no salieran disparados para afuera. Y después vino otro más. El 11 de marzo, cuando estaba el presidente Piñera gobernando. Ahí fue el terremoto. Él tenía una reunión con presidentes de otros países. Y vino alguien de Inglaterra. Estaban muy asustados ellos ahí. Porque justo venían unas réplicas muy fuertes. Y se movía todo. Imagínense que ellos son personas adultas. Entonces, yo no les podía pedir más a los niños. Y esa vez, llegaron todas las mamás desesperadas a sacar a su hijo. Recién les habían traído el almuerzo. Y no me doy cuenta, así, ¡pum! Estaban todas las bandejas servidas, y no me quedaban niños. Se lo llevaron todo. Porque las mamás se asustaron mucho. Más que nada, eso les puedo contar. O sea, fue complicado. Fue complicado.

En el terremoto del 85, ¿cuántos años usted tenía?

Tenía… A ver, mi hijo tenía… 4 meses, lo tuve a los 30.  31, casi 32. Sí. Y en el 2010… Tenía 50 y… ¿Cincuenta y…?  52.  Sí, por ahí. No sé si les comenté aquí, pero yo fui alumna de esta escuela. Parece que fue ahí afuera que les comenté.

Sí.

Yo fui alumna de esta escuela, pero entré en la escuela que estaba en San Pablo con Arturo Prat. Se llamaba la Escuela 184. Así la conocíamos nosotros. Y justo hacen esta escuela nueva. Y yo alcancé a hacer el primero allá, y el segundo y el tercero los hice aquí. Recién inaugurada la escuela. Entonces me gustó mucho cuando me dijeron que tenía que venir a dar una entrevista aquí porque me trae… Es como un poquito nostálgico venir a la escuela donde yo hice mis primeros aprendizajes, mis primeros cursos. Aquí llegué, segundo y tercero básico los hice aquí. Y esta era una escuela de puras mujeres. Al lado hicieron la escuela de varones, de hombres. Entonces yo me sentía muy contenta. Mi profesora era la señorita Raquel Contreras, muy conocida y muy buena profesora. Y que ahora está descansando. Hace muchos años ya se fue. Y bueno, yo le estoy contando, yo tengo ahora 71 años, así que imagínense. Pero me gustó mucho venir a esta escuela.

De verdad me gustó. Me trajo muchos recuerdos nostálgicos. Así que les podría comentar eso y no sé, pues, más cosas. Recuerdo a la señora Normita que tenía el kiosco. Ustedes no creo que la hayan conocido. No sé, tenía un kiosco antiguo de acá, antiguo. Por años lo tuvo. Entonces ahora, eso, no sé si estará viva, si habrá fallecido, no lo sé. Y la profesora que murió, recién vi ahí en la biblioteca la foto de ella, Fanny Ceas. ¿La conocieron? ¿La conociste tú?

Yo sí.

Ella fue colega mía. Yo trabajé con ella ahí en la escuela de Merino. Y su esposo trabajaba aquí también, Jaime Barrera. ¿Lo conociste?

No, yo no.

No sé, debe haber jubilado ya. Y ella tuvo una enfermedad muy, muy desgraciada, digo yo, porque ustedes, ¿conocen esa enfermedad? ELA [Esclerosis Lateral Amiotrófica], tú tienes que saber que le vino esa enfermedad a ella.

Yo sabía que se enfermó, pero no sabía de qué.

Esa enfermedad, que entonces no se recupera nunca más porque pierde la masa muscular, la movilidad, el habla. Horrible, es horrible. Incluso se le hizo un bingo aquí en ese tiempo, cuando ella estaba enfermita. Ahí vi al esposo yo, a Jaime Barrera. Vine al bingo también. Y bueno, ella falleció el año 23, no sé, 23 o 24, ya está fallecida. Triste. Esa historia para mí es triste. Porque ella era joven todavía, estaba ejerciendo como profesora. Para mí, joven es casi hasta los 60 años. Ustedes saben que los adultos mayores estamos viviendo más ahora. Y yo quiero vivir un poco más. Ojalá hasta los 80. Tengo hartas ganas de hacer muchas cosas en la vida. Y, de hecho, yo le hago clase a dos niñitas. Estoy haciendo un voluntariado por SENAMA. Ya, SENAMA tiene que ver con los adultos mayores. Y somos muchos profesores jubilados, que estamos apoyando a niños con problemas de aprendizaje. Y yo en este minuto estoy apoyando a una niñita de quinto básico y a otra de sexto básico. En la parte de lenguaje, matemáticas también, así es que… Y me gusta trabajar con niños. Así que me gusta que me hayan entrevistado ustedes. Eso.